En ese contexto, Dina Boluarte asumió la conducción del país. Sin embargo, hay un elemento más: no tiene partido político ni una bancada oficialista.
primeras medidas de Boluarte en Perú.jpg
Dina Boluarte convocó a realizar una reforma política que de estabilidad institucional al Perú (Foto: Gentileza El Comercio)
Una presidenta sin partido: ¿la mejor opción para este momento?
La nueva mandataria tiene 60 años y es abogada con ideas de izquierda, al igual que Castillo. A ambos los fueron a buscar para armar una fórmula que lograra derrotar a Keiko Fujimori (la hija del Alberto, quien dio un autogolpe en 1992).
El responsable de ese "hallazgo" para ganar las elecciones fue Vladimir Cerrón, el ideólogo del Partido Libre y una figura muy cuestionada en Perú.
Sin embargo, en enero de este año, Boluarte dijo: "Nunca he abrazado el ideario de Perú Libre". La respuesta fue inmediata, mantuvo su cargo de vicepresidenta, pero la expulsaron del partido de gobierno.
Ahora, desprovista de un respaldo partidario, tiene la dura misión de encauzar institucionalmente a su país. Por eso anunció un amplio diálogo con toda la clase política, aun aquellos que no tienen representación en el Congreso.
Los objetivos de Boluarte
La nueva mandataria hizo un amplio pedido de tregua para evitar repetir las crisis permanentes en el poder que se llevan puestos a los presidentes.
Boluarte dijo que esa tregua es indispensable para instalar un gobierno de unidad nacional. Y para ello, entiende que es necesario una reforma política profunda, que haga que el presidente surgido de la voluntad popular tenga un respaldo en el Poder Legislativo que le permita gobernar.
Por supuesto, un punto clave de ese acuerdo es la "lucha contra la corrupción en la política y el Estado". El propio Castillo, enfrentaba un pedido de juicio político (el tercero en 17 meses) por una acusación de lavado de dinero que involucra a varios de sus familiares directos.
En su primer discurso, la nueva mandataria también se dirigió a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. “Les digo: confíen en que el gobierno que se inicia respetará su misión constitucional, que guarda relación con la seguridad de todos los peruanos”.
Boluarte quiere cortar cualquier vínculo con quien fue su compañero de fórmula en las elecciones de 2021. Sobre Pedro Castillo, dijo: “Se ha producido un intento de golpe de Estado, una impronta promovida por el señor Pedro Castillo, que no ha encontrado eco en las instituciones de la democracia y en la calle".
Una Crisis institucional profunda
cuadro de inestabilidad en el perú.jpg
Las presidencias recientes en Perú terminaron todas con los mandatarios destituidos (Foto: Gentileza el Comercio)
En Perú, las interrupciones a los mandatos presidenciales se reavivaron desde 2015 en adelante. Ollanta Humala completó su mandato hasta 2016, pero quedó involucrado en profundas causas de corrupción derivadas del Lava Jato.
Pedro Pablo Kuczynsky duró solo 2 años en el poder, entre 206 y 2018. El escándalo Odebrecht lo obligó a renunciar. Martín Vizcarra -su vice y sucesor - tampoco pudo completar su mandato. Lo sucedió Federico Sagasti por 8 meses hasta que el 28 de julio de 2021, Pedro Castillo llegó al poder.
El maestro de escuela tampoco escapó a las crisis institucionales de Perú. Sus acciones desde el primer día agravaron este mal permanente de las instituciones en ese país. Cambió cuatro veces de gabinete nacional, perdió a figuras puestas por el propio Cerrón -apodado como "el Presidente en las sombras"- y sorteó dos pedidos de juicio político. Con el golpe de Estado que intentó este miércoles, selló su triste paso por el poder.