El Congreso de Perú aprobó la destitución del presidente Pedro Castillo, quien horas antes había disuelto el cuerpo, en una decisión que provocó la renuncia de los ministros de su gabinete y que fue denunciada como un auto golpe de Estado.
El Congreso de Perú aprobó la destitución del presidente Pedro Castillo, quien horas antes había disuelto el cuerpo, en una decisión que provocó la renuncia de los ministros de su gabinete y que fue denunciada como un auto golpe de Estado.
De inmediato, el presidente del cuerpo, José Williams, convocó para las 15 (17 de Argentina) a una sesión en la que se le tomaró juramento a la vicepresidenta, Dina Boluarte.
"Como todos conocemos, se ha producido un intento de golpe de Estado, una impronta promovida por el señor Pedro Castillo, que no ha encontrado eco en las instituciones de la democracia y en la calle. Este Congreso de la República, entendiendo el mandato constitucional, ha tomado una decisión y es mi deber actuar en consecuencia. Asumo el cargo de Presidenta Constitucional de la República, siendo consciente de la enorme responsabilidad que me toca. Y mi primera invocación, como no podía ser de otra manera, es convocar a la más amplia unidad de todas y todos los peruanos", expresó Boluarte ante el parlamento.
"Nos corresponde conversar, dialogar, ponernos de acuerdo, algo tan sencillo como tan impracticable en los últimos meses. Convoco por ello a un amplio proceso de diálogo, entre todas las fuerzas políticas representadas o no en el Congreso. Es imprescindible retomar la agenda del crecimiento económico con inclusión social; del empleo digno; de la atención de emergencia para los sectores vulnerables; del pleno respeto de los derechos fundamentales de los ciudadanos y también de forma impostergable de la reforma política que nuestro país requiere urgentemente. Hago un pedido muy concreto a la representación nacional: solicito una tregua política para instalar un Gobierno de unidad nacional", planteó.
"Mi primera medida será enfrentar a la corrupción en todas las escabrosas dimensiones. Solicitaré el apoyo de la Fiscalía de la Nación; de la Procuraduría Pública; para ingresar sin medias tintas a las estructuras corrompidas por las mafias; al interior del Estado; y se impulsen investigaciones y sanciones rápidas", agregó la flamante mandataria.
Tras hacer el anuncio por televisión sobre la disolución del Congreso, Castillo salió del Palacio de Gobierno y se trasladó a la sede de la prefectura, en la avenida España, donde quedó detenido, según informó el diario El Comercio.
Para remover a un presidente, la Constitución de Perú exige 87 votos, una cantidad de la que en principio no disponía la oposición, pero la decisión de Castillo de disolver el cuerpo cambió radicalmente el panorama y finalmente la destitución del mandatario cosechó 101 voluntades.
La decisión de Castillo de disolver el Congreso y decretar un estado de excepción fue considerada como un "golpe de Estado" por congresistas de varias bancadas, que de inmediato trazaron un paralelo con el autogolpe que protagonizó el expresiente Alberto Fujimori en 1992.
Pedro Castillo se convirtió hoy en el cuarto presidente de Perú que cesa el cargo de manera anticipada en menos de cinco años, lapso en el cual el Congreso también destituyó a Martín Vizcarra y renunciaron Pedro Pablo Kuczynski y Manuel Merino.