Dina Boluarte fue proclamada este martes como presidenta del Perú por el Congreso tras la destitución de Pedro Castillo luego que el ahora exmandatario intentará la disolución del organismo.
Dina Boluarte fue proclamada este martes como presidenta del Perú por el Congreso tras la destitución de Pedro Castillo luego que el ahora exmandatario intentará la disolución del organismo.
La exvicepresidenta será la primera mujer en la historia de Perú en ocupar el máximo cargo del Ejecutivo. "Mi primera medida será enfrentar a la corrupción en todas las escabrosas dimensiones. Solicitaré el apoyo de la Fiscalía de la Nación; de la Procuraduría Pública; para ingresar sin medias tintas a las estructuras corrompidas por las mafias; al interior del Estado; y se impulsen investigaciones y sanciones rápidas", aseguró frente al Congreso.
La flamante presidenta es una abogada de 60 años que se autodefine con ideas de izquierda aunque sin militancia partidaria, cuyo nombre hasta hace pocos meses era absolutamente desconocido por la mayoría de los peruanos.
Aún hoy se sabe poco de la vida privada de Boluarte, quien nació en el empobrecido departamento sureño de Apurímac, en la región andina, y proviene de clases populares, como Castillo.
Este martes, después de que el saliente mandatario pretendiera cerrar el Congreso, Dina Boluarte marcó distancias con su otrora aliado: "Es un golpe de Estado que agrava la crisis política e institucional", denunció.
La presidenta peruana nació en Chalhuanca, una ciudad de menos de 30.000 habitantes a casi 3.000 metros de altura, y se tituló de abogada en la universidad privada San Martín de Porres, en Lima, donde también siguió estudios de posgrado.
Durante muchos años, ejerció un cargo modesto en el Estado: gerente de una seccional menor en Lima del ente encargado de entregar documentos de identidad.
En 2018, la anónima funcionaria tuvo su primera participación en política, al postularse para alcaldesa de un distrito limeño de clase media, Surquillo, donde reside.
Apenas obtuvo un 2,8 % de votos, pero hubo un hecho significativo: al no tener partido, se postuló por PL y comenzó una relación con ese colectivo del que fue expulsada el año pasado, ya como vicepresidenta, por criticar públicamente a su jefe, Vladimir Cerrón.
Antes, en 2020, había sido candidata a congresista por PL, pero con una mínima votación. Aun así, Cerrón la seleccionó para conformar con Castillo la fórmula presidencial que, contra todo pronóstico, resultó ganadora.
Boluarte fue ministra de Inclusión Social desde la posesión de Castillo hasta el mes pasado y, a diferencia de la mayoría de los funcionarios de Castillo, no estuvo involucrada en escándalos ni sembró sospechas de corrupción.
Muy discreta en sus participaciones y recelosa de su ámbito privado, Dina Boluarte ya se había hecho un nombre en el escenario político, aunque para los grandes sectores de la población seguía en un virtual anonimato.