Al mismo tiempo, mostró un gran "timming" a la hora de acercarse al poder. Primero fue un incondicional de Boris Yeltsin, el continuador de Gorbachov y gran impulsor del capitalismo en Rusia. Pero Román Abramovich apostó a ganador en el final de los '80. Puso su mirada en un joven director de la KGB de solo 46 años: Vladimir Putin.
Apenas un año más tarde, Putin llegó al poder, primero como presidente interino, luego como primer ministro y finalmente como presidente hasta el día de hoy. Abramovich mantuvo siempre una estrecha relación con él, hasta ahora, que pasó a ser uno de los "oligarcas rusos" ahora sancionados por Occidente.
"Solo es amigo de sí mismo", dicen de Román Abramovich
Así lo definen al magnate ruso quienes no le tienen mucha simpatía. Pero la guerra en Ucrania parece darles la razón. Por nobles motivos o por mera supervivencia, Román cortó lazos con Vladimir Putin. Aunque parece que fue tarde.
Gran Bretaña le apuntó directamente a él entre los sancionados económicamente por el avance ruso sobre Ucrania. Y Abramovich, esta vez, tardó en actuar.
El magnate, que mantenía una estrecha relación con Vladimir Putin, ha optado por abandonar el país donde ha vivido casi dos décadas y dejar atrás todas sus propiedades.
Román Abramovich, ¿oligarca ruso en fuga?
Ahora es uno de los 7 multimillonarios rusos que deben afrontar las sanciones impuestas por ser ciudadano del país que invadió Ucrania. Aunque también tiene ciudadanía israelí y británica, por supuesto.
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El yate "My Solaris" de Abramovich dejó Barcelona para ir a aguas internacionales para evitar ser decomisado (Foto: Archivo)
Ha visto cómo las autoridades de Hamburgo, en Alemania, le decomisaron su yate Dilbar, valorado en 400 millones de dólares, por motivo de la guerra de Rusia y Ucrania. Es por eso que tomó la decisión de preservar su "nave insignia": "My Solaris" una nave mucho más grande y más lujosa, dejó el puerto de Barcelona para ir hacia aguas internacionales, para evitar que también sea incautado.
No es para menos, la embarcación vale unos 600 millones de dólares. Es una mansión flotante de 140 metros de eslora, con capacidad para albergar hasta 36 invitados VIP, con 48 camarotes, y una tripulación permanente de 60 personas. Tiene más m2 para disfrutar que los que la Reina Isabel II posee en el Palacio de Buckingham.
Adiós al Chelsea y...ayuda al pueblo ucraniano
Cuando comenzaba la segunda semana del conflicto, Román Abramovich tomó una resolución que sorprendió. En una carta a los hinchas del Chelsea, uno de los clubes más importantes de Londres y por ende, de Europa, reveló que ponía a la venta el club del cuál es el dueño.
"Creo que es lo mejor para el club", dijo pero un poco más abajo escribió lo que refleja su cambio de mirada sobre Putin: el dinero se usará para crear una fundación que será en beneficio de todas las víctimas de la guerra en Ucrania.
Más simple, Vladimir Putin es el responsable de la guerra y el sufrimiento de los ucranianos.
Pero la decisión del multimillonario ruso no podrá realizarse de esa manera. La sanción del gobierno británico entra en vigencia antes de la venta del club. Pensaba venderlo y crear la fundación el próximo 15 de marzo. Boris Johnson le ganó de mano.
Pierde a su gran obra en el fútbol, el Chelsea
Para los preocupados por la suerte del Chelsea, el club dio un comunicado en el que deja abierta una puerta para continuar como un grande de Europa.
El club inicia diciendo que el gobierno británico sancionó a su dueño. Pero más abajo aclara que una "licencia general" (también del gobierno) le permitirá al Chelsea continuar con sus actividades deportivas ( y económicas, ya sin Abramovich).
Con él, el club se transformó en el más importante de Gran Bretaña, ganó más de 17 títulos en 19 años.
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Chelsea, un animador del fútbol inglés y europeo gracias a Abramovich (Foto: Gentileza diario Marca)
Ahora los rumbos de ambos se separan.
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Con sus rublos, dólares, euros y libras esterlinas, Abramovich puso al Chelsea en el centro del fútbol europeo y le hizo ganar 2 Champions League (Foto: Archivo)
Cuando llegó al club inglés dijo: "Los títulos hablan por sí mismos y demuestran lo que hemos hecho. El Chelsea estaba antes que yo y seguirá después, pero mi objetivo es construir futuro".
La guerra de Rusia y Ucrania crea una incertidumbre inesperada para Román Abramovich.