En marzo, Robert Peri-Komši, futbolista bosnio, se enfrentó a una decisión difícil, pero su propósito era claro: salvarle la vida a su mamá, incluso si eso significaba dejar su gran pasión. "Mi misión era clara, curar a mi madre. Todo lo demás era menos importante o completamente sin importancia”. El joven futbolista se sometió a una cirugía, donde le extirparon el 70% del hígado, que posteriormente le trasplantaron a Ljiljana, su madre.
