El partido se inició con una sensación térmica de -22 grados centígrados, al final del primer tiempo era -24 y al término de los 90 minutos alcanzó -29.
“ Es un partido que no me va a dictar muchas cosas. No es normal, es inconcebible que un poderoso en todos los sentidos te traiga acá para hacer un partido y sacar un resultado. No ha empezado el partido, pero no veo la hora que se acabe. Porque no es para disfrutarlo, es para sufrirlo ”, dijo el DT de Honduras el colombiano Hernán Gómez.
Lo contradictorias de haberse jugado este partido es que un manual de seguridad publicada por la Federación de Fútbol de Estados Unidos determina que cuando existe una temperatura de -24 hace entrar el juego en un “nivel de alerta negro” y en este caso recomienda la cancelación y reprogramación en el interior debido a la amenaza de congelación y otras enfermedades que podrían desencadenar una situación "mortal".
Según este mismo manual de seguridad, los futbolistas que se expongan a este clima extremo corren el riesgo de enfrentar el "congelamiento" y agrega que "esto puede causar entumecimiento, hormigueo o escozor en la zona afectada. La piel también puede perder su color natural, tornándose pálida o azulada".