El Manchester City no tenía un pie... tenía los dos en la final de la Champions League. Pero apareció la mística del Real Madrid, para que en dos minutos -gracias a los dos goles de Rodrygo - lleve la segunda semifinal al alargue. La historia pudo cambiar cuando Jack Grealish tuvo en sus pies el gol de la final. Sin embargo, el volante inglés dejó pasar la oportunidad de manera increíble.







