Hace apenas ocho días se cumplieron dos décadas de uno de los partidos más recordados entre Boca y River: el equipo de Ramón Díaz paseó su fútbol por la Bombonera y lo goleó 3-0 a domicilio, pero esa jornada se dio un hecho inédito y particular.

A 20 años de un Superclásico inolvidable: goleada de River a Boca.
Hace apenas ocho días se cumplieron dos décadas de uno de los partidos más recordados entre Boca y River: el equipo de Ramón Díaz paseó su fútbol por la Bombonera y lo goleó 3-0 a domicilio, pero esa jornada se dio un hecho inédito y particular.
En la sexta fecha del Clausura 2002 que luego ganaría River, el Boca de Tabárez recibió a su eterno rival pero no le salieron bien las cosas: River ganaría 3-0 con goles de Cambiasso, Coudet y... un tal Ricardo Rojas. He aquí el centro de la cuestión.
Ricardo Ismael Rojas es un exfutbolista nacionalizado paraguayo, nacido en Misiones y con una carrera atípica para un futbolista de elite. Jugó en Libertad, Estudiantes, un paso de dos años por Benfica y en 2001 llegó a River. Quizás no te acordabas, pero jugó el Mundial de Francia 1998 para la Selección de Paraguay que quedó afuera con Francia en octavos.
Ese día en La Boca, Rojas llegó a lo máximo: marcar un gol. El lateral fue el autor del recordado tercer gol de emboquillada sobre Abbondanzieri, para generar el éxtasis de un plantel que tenía figuras como Cavenghi, Cardetti, D'alessandro, Husain y más.
A partir de ahí, los hinchas lo apodaron "Vaselina" y el resto de su carrera en River se evaporó como una nube. Rojas se retiró en 2006, en Belgrano y llegó a comentar, en una entrevista, que el fútbol para él fue como un libro: "Lo abrí, lo leí, lo terminé y lo cerré".