Seguridad y Protocolo en la declaración de Alberto Fernández en Comodoro Py
Cuando el presidente Alberto Fernández se retiró de los Tribunales, desde la Cámara Federal de Casación Penal hicieron saber su satisfacción por el "dispositivo prolijo y eficaz" para recibirlo en el edificio de Comodoro Py 2002. El primer mandatario tenía la opción legal de dar su testimonio vía zoom o responder preguntas por escrito, no obstante, en todo momento, estuvo dispuesto a asistir.
Unos días antes, un grupo de avanzada de Casa Militar recorrió las instalaciones para coordinar el operativo. Esta mañana una veintena de "hombres de negro" llegaron a las 7 para asegurar pasillos y puertas de acceso y armar un camino sin obstáculos para el auto presidencial.
Alberto Fernández llegó a las 9.45 acompañado por la portavoz Gabriela Cerrutti, el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello, y el diputado nacional Eduardo Valdés. Sin hacer comentarios a la prensa se bajó del vehículo en el subsuelo de Tribunales, acompañado por su escolta subió el ascensor hasta la planta baja para ingresar a la sala B de audiencias, ubicada al final del pasillo del sector que da hacia el río.
Unos minutos más tarde llegaron los jueces Rodrigo Giménez Uriburu, Jorge Gorini y Andrés Basso, y comenzó la sesión semipresencial. Por la pandemia este juicio se desarrolla con los fiscales, las querellas, los acusados y sus abogados conectados virtualmente.
La audiencia iba lenta por la cantidad de oposiciones que planteaban las partes a las preguntas. Además, llegó a interrumpirse dos veces cuando los magistrados salieron unos minutos para resolver peticiones.
En la primera, el presidente se quedó conversando con uno de los secretarios del tribunal, y en la segunda pausa, el presidente salió al baño, aunque aún no pudimos saber si fue al público de planta baja, o lo llevaron a uno en mejores condiciones.
El edificio lucía brillante, después de que personal de limpieza enceró pisos y lustró cada sector. Incluso removieron los contenedores de basura que están habitualmente en la puerta que dá a la calle lateral, a 15 metros de la sala.
Cuando terminó la declaración, Alberto Fernández se fue por donde llegó, dejando con las ganas a algunos empleados que admitieron ante A24.com que fueron vestidos para saludarlo con la esperanza de sacarse una foto.
Alberto Fernández en Comodoro Py: testimonio y entredichos
En sus primeras respuestas el presidente Alberto Fernández se ocupó de expresar su defensa a Cristina Fernández, cuando dijo que, a su entender, está causa es de carácter político y no judicial: "Me llama mucho la atención el sentido de esta causa porque lo que están discutiendo son cuestiones políticas no judiciables”. Incluso tuvo que repetirlo para que escuchara el fiscal y la defensa que tenía problemas de conexión.
Las sucesivas objeciones a las preguntas pusieron freno al ritmo de la audiencia, lo que pareció impacientar al presidente del TOF2, el juez Gorini, quien terminó optando por reformular él mismo las preguntas para evitar dilaciones.
Fernández describió varias veces -hasta mostrarse molesto- los mecanismos de distribución del presupuesto para obra pública. Y opinó "es una discusión muy compleja y no hay espacio para cometer una arbitrariedad".
El interrogatorio se volvió más picante cuando intervino el fiscal Luciani. Inquieto por su insistencia en pedir que explique los mecanismos de distribución de partidas, el jefe de estado lo increpó “usted no me escuchó bien antes o tiene un problema de comprensión”. Ante eso, Luciani le pidió que no le falte el respeto.
Más adelante, el presidente remarcó “hay una suerte de fantasía de que acá se juntaban dos o tres personas y decían mandémosle plata a alguien. En los hechos es imposible que eso pasara. Eso es lo que me llamó más la atención de este juicio. Cuando vi el procesamiento de Cristina me llamó la atención pero no se si me estoy extralimitando”.
El fiscal no esquivó en su cuestionario una pregunta vinculada a los antiguos dichos en entrevistas periodísticas del presidente, tiempo antes de encabezar la fórmula con Cristina, en donde ponía en duda el mecanismo de reparto de la obra pública durante la gestión kirchnerista, pero no tuvo que contestar porque el TOF2 la consideró improcedente.
Aunque la imagen que el presidente dejó a los funcionarios judiciales por fuera del desarrollo de la audiencia fue la de un hombre afable y accesible, que conoce los mecanismos judiciales, en algunos pasajes de su testimonio Alberto Fernández se mostró más a la defensiva, cuando su rol no era el de un imputado, sino un testigo de parte que declaró bajo juramento de decir verdad.