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"Esa chica que estaba enterrada no soy yo": el cruel mensaje a la familia de Anahí Benítez

06 de septiembre de 2019 - 10:15
Esa chica que estaba enterrada no soy yo: el cruel mensaje a la familia de Anahí Benítez

Mientras esperan el juicio oral programado para el 18 de febrero, familiares y allegados de Anahí Benítez fueron blanco de una situación desgarradora: alguien hackeó las redes sociales de Anahí y envió mensajes morbosos a sus más íntimos.

“Modificaron temporalmente la foto de perfil de Anahí. Luego hicieron un nuevo perfil con esa foto nueva y me mandaron solicitud de amistad a mí, al padre de Anahí y a varios amigos simultáneamente”, cuenta Silvia Pérez Vilor, mamá de la joven.

Entre los mensajes enviados, había uno muy cruel en el que se leía: “Esa chica que estaba enterrada no soy yo. Ayuda por favor. Me tienen secuestrada”.

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El mensaje

Todavía no saben si se trató de una inexplicable y cruel broma o de una intimidación que va más allá de los mensajes. “No sé si es un inconsciente que quiere causar daño y dolor o alguien que pueda tener algo que ver con la causa”, señala. La denuncia fue radicada en la UFI N° 1 de los Tribunales de Lomas de Zamora, y aunque la familia aún no tiene noticias del avance de la investigación, confían en que se sabrá la verdad. “Me aseguraron que era posible descubrir la identidad de quien lo hizo”,. dijo a Clarín.

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El mensaje

Todavía no saben si se trató de una inexplicable y cruel broma o de una intimidación que va más allá de los mensajes. “No sé si es un inconsciente que quiere causar daño y dolor o alguien que pueda tener algo que ver con la causa”, señala. La denuncia fue radicada en la UFI N° 1 de los Tribunales de Lomas de Zamora, y aunque la familia aún no tiene noticias del avance de la investigación, confían en que se sabrá la verdad. “Me aseguraron que era posible descubrir la identidad de quien lo hizo”,. dijo a Clarín.

A través del rastreo de la dirección IP desde donde se enviaron los mensajes es posible rastrear la ubicación exacta desde donde partió el hackeo.

La familia no sabe de dónde pueden provenir los mensajes ni con qué objetivo, pero están alerta a todas las posibilidades. “No recibimos amenazas concretas pero la investigación de la causa está avanzando mucho. El juicio es el 18 de febrero y puede haber alguien afectado por eso. Y justo pasa esto. Que si bien no es una amenaza, sí es con un claro propósito: dañar dónde más duele”, manifestaron.

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