“No vimos cómo se salieron de la vía, pero cuando empezamos a notar que en el camino había restos del coche, nos dimos cuenta de que algo malo había pasado”, relataron sus amigos, todavía en estado de shock por lo sucedido.
El accidente generó un profundo dolor en los familiares de las víctimas, quienes hicieron un pedido desesperado para que se tomen medidas en la carretera.
“Yo solo pido por favor que esa carretera la cierren en estos temporales. Se han llevado nuestra vida entera con ellos, eran unos niños maravillosos. Quiero recalcar que no iban bebidos, que dejen de mentir”, expresó con indignación la tía de uno de los jóvenes fallecidos.
Las primeras hipótesis indican que el mal clima y la falta de protección en el tramo podrían haber sido factores determinantes en la tragedia. Durante esa jornada, la zona registraba condiciones meteorológicas adversas, con fuertes lluvias y niebla, lo que pudo haber reducido la visibilidad y dificultado la conducción.
Un homenaje desde el Ayuntamiento de Madrid
El impacto del accidente trascendió a nivel institucional. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, expresó su pesar y propuso rendir homenaje a los jóvenes en el próximo Pleno del Ayuntamiento.
"Sería razonable que los grupos municipales pudiéramos tener algún tipo de recuerdo hacia estos cuatro jóvenes en el próximo Pleno del Ayuntamiento porque ha sido un acontecimiento trágico, dramático, que cuatro jóvenes hayan perdido la vida de esa manera", declaró.
Este reconocimiento podría materializarse en una mención especial o un minuto de silencio en memoria de las víctimas, algo que sus familiares han recibido con gratitud en medio del dolor.
El accidente ha reavivado las críticas sobre la seguridad en las carreteras de montaña, especialmente en zonas sin protecciones adecuadas. Organizaciones y vecinos de la zona han solicitado medidas urgentes para prevenir nuevas tragedias.
El Portillo de Lunada es un paso de montaña que ya ha sido escenario de otros accidentes fatales en el pasado. La falta de señalización, la inexistencia de barreras de seguridad y las condiciones meteorológicas extremas en ciertas épocas del año lo convierten en un camino de alto riesgo.
“Es necesario que las autoridades revisen el estado de la vía y consideren restricciones de acceso en situaciones climáticas extremas”, manifestaron algunos residentes de la zona, quienes aseguran que cada invierno la ruta se convierte en una trampa mortal.
Mientras tanto, las familias de Izan, Ana María, Juan Ramón y Afra solo piden justicia y que su tragedia no se repita con otros jóvenes.