ver más
MASACRE DE VILLA CRESPO

El dolor de la hermana de Laura Leguizamón: "No era ella, estaba..."

A una semana de la tragedia que sacudió a Villa Crespo, el dolor sigue latente. El barrio aún intenta comprender lo que ocurrió en el departamento de la familia Seltzer-Leguizamón, donde Laura Leguizamón terminó con la vida de su esposo, Adrián Seltzer, y de sus dos pequeños hijos, Ian e Ivo, antes de quitarse la vida.

28 de mayo de 2025 - 08:58
El dolor de la hermana de Laura Leguizamón: No era ella, estaba...

A una semana de la tragedia que sacudió a Villa Crespo, el dolor sigue latente. El barrio aún intenta comprender lo que ocurrió en el departamento de la familia Seltzer-Leguizamón, donde Laura Leguizamón terminó con la vida de su esposo, Adrián Seltzer, y de sus dos pequeños hijos, Ian e Ivo, antes de quitarse la vida. En medio de la conmoción, Nora Leguizamón, hermana de Laura, decidió romper el silencio en una entrevista con Telefe Noticias, compartiendo un relato cargado de angustia, dolor y preguntas sin respuestas.

Con la voz quebrada y el corazón en un puño, Nora Leguizamón intentó arrojar luz sobre los oscuros días que precedieron a la tragedia. “Mi hermana era feliz, buena madre, buena amiga. Esto me partió al medio”, dijo, mientras intentaba sostenerse frente a las cámaras. Las palabras de Nora, cargadas de amor y pesar, reconstruyen la imagen de Laura como una mujer generosa, profundamente comprometida con su familia y querida por todos los que la rodeaban.

“Mi cuñado era una gran persona. Las dos familias estamos devastadas”, agregó, dejando en claro que el dolor es compartido y que, más allá de la tragedia, hay un tejido familiar que aún intenta sostenerse.

Un episodio de salud mental que pasó desapercibido

Nora recordó que Laura había atravesado un episodio de salud mental en 2024. Según relató, recibió atención psiquiátrica y logró estabilizarse durante un tiempo, pero las señales de alerta regresaron en las semanas previas a Pascua. “Pensaron que era estrés. Pero volvió a tener síntomas, aunque leves. Adrián creyó que podía controlarlo”, explicó. Las palabras de Nora dibujan un cuadro preocupante, donde los indicios del desequilibrio mental se fueron acumulando sin que nadie lograra advertir su gravedad.

Laura era el pilar de su familia. “Mi hermana siempre fue la que resolvía todo. Súper Laura. Y creo que esa exigencia le jugó en contra”, confesó Nora, dejando al descubierto una presión que, con el tiempo, pudo haber resultado insoportable.

La reflexión sobre la salud mental

Con un tono cargado de autocrítica y dolor, Nora Leguizamón hizo una pausa para destacar la importancia de no minimizar los signos de desequilibrio emocional. “Me gustaría que esto sirva para que nadie más llegue a un lugar así. Yo tampoco vi la magnitud de lo que pasaba. Y eso me duele todos los días”, afirmó, visiblemente conmovida. En sus palabras, se percibe el eco de un sentimiento colectivo, de una familia y una comunidad que se pregunta cómo pudo haberse evitado la tragedia.

El peso del juicio social

En medio del dolor, la familia también tuvo que enfrentar el peso de los comentarios crueles y prejuiciosos que circularon en redes sociales. Nora fue categórica al referirse a esas reacciones: “Somos una familia muy querida en el barrio, pero las reacciones de la gente duelen. Hay mucho juicio y poco entendimiento”. Su reclamo pone en evidencia una problemática frecuente: la falta de empatía y comprensión hacia quienes atraviesan crisis de salud mental.

Con lágrimas en los ojos, Nora subrayó que Laura jamás habría querido hacerle daño a sus hijos. “No era ella. Estaba enferma. Y la mente, cuando colapsa, hace cosas que no se entienden”, concluyó, dejando un mensaje poderoso sobre la fragilidad humana y la necesidad de derribar prejuicios.

Una tragedia que sacude al barrio y deja preguntas

El caso ocurrido en Villa Crespo no solo conmocionó a la familia, sino a toda la comunidad. Vecinos, amigos y conocidos aún intentan procesar el horror de lo sucedido. ¿Cómo es posible que una mujer aparentemente feliz y dedicada a su familia haya terminado protagonizando una tragedia de esta magnitud? La respuesta, como lo sugiere Nora, está probablemente en la salud mental no atendida, en los signos ignorados o minimizados, y en el peso de las expectativas y presiones cotidianas.

El peligro de los estigmas y el silencio

La tragedia de Villa Crespo expone también el peligro de los estigmas asociados a la salud mental. Muchas veces, las personas que atraviesan episodios de desequilibrio emocional prefieren ocultarlo por miedo al juicio social, al rechazo o al señalamiento. “Nadie debería tener que enfrentar esto solo. Necesitamos hablar más de salud mental, derribar estigmas y estar atentos a las señales”, insistió Nora.

En el testimonio de la hermana se dibuja una realidad que se repite en muchos hogares: las mujeres suelen cargar con múltiples responsabilidades y expectativas, al punto de que pedir ayuda se convierte en un acto de valentía. Laura, descrita como “Súper Laura”, parece haber llevado esa carga hasta el límite, sin imaginar que podría quebrarse.

El legado de una tragedia y un llamado a la empatía

El dolor de Nora y su familia es profundo, pero también deja un llamado a la reflexión. “Ojalá esto sirva para que nadie más tenga que pasar por algo así. Que se animen a pedir ayuda, que hablen, que se escuchen”, expresó con la esperanza de que el caso de su hermana no quede reducido a un titular, sino que genere conciencia sobre la salud mental.

Villa Crespo, aún conmocionado, sigue preguntándose cómo evitar que una historia como esta vuelva a repetirse. Mientras la familia Leguizamón intenta encontrar consuelo, el barrio se enfrenta a una realidad dolorosa: la de comprender que, a veces, detrás de una sonrisa y una aparente normalidad, puede esconderse un sufrimiento profundo y silencioso.

Compartir
Facebook
Twitter
Whatsapp

Noticias más leídas

Más sobre Policiales