El encargado de la heladería del barrio porteño de Palermo donde un hombre ingresó tras recibir una puñalada de un ladrón habló con la prensa y dio impactantes detalles de lo que ocurrió tras el ataque.

Mariano Barbieri fue atacado anoche en el cruce de la Avenida Del Libertador y Lafinur.
El encargado de la heladería del barrio porteño de Palermo donde un hombre ingresó tras recibir una puñalada de un ladrón habló con la prensa y dio impactantes detalles de lo que ocurrió tras el ataque.
"(Los empleados) cuentan que le habían robado y se estaba agarrando el abdomen. Primero llegó la Policía y después la ambulancia (...) Nosotros llamamos a la policía, tardaron entre cinco y 10 minutos, que estuvieron asistiéndolo", sostuvo.
"Él pedía que por favor lo ayuden, llamamos a la ambulancia en ese momento. Estaba tirado en el piso y no lo podíamos tocar", agregó el joven, y expresó: "Le dijimos que se quede tranquilo; que se quede en el piso quieto. Hasta que se lo llevó la ambulancia estuvo consciente".
En relación a los casos de inseguridad en la zona, una de las más exclusivas de la Ciudad, el encargado del local afirmó: "Hay robos como en todos lados de celulares en las mesas, pero algo así nunca lo vimos".
El hombre, identificado como Mariano Barbieri, fue asesinado anoche de una puñalada en el pecho por un delincuente que le robó el teléfono celular cuando caminaba por el barrio porteño de Palermo.
El ataque ocurrió cerca de las 22.45 cuando la víctima fatal fue interceptada por un ladrón en el cruce de la Avenida Del Libertador y Lafinur. Tras esto, ingresó a una heladería de la zona para pedir ayuda ya que había sido herido con un arma blanca en el tórax.
El momento quedó registrado en una cámara de seguridad del local en donde se observa cuando el sujeto ingresa y se desploma en el suelo ante la mirada de los empleados y clientes.
Finalmente, falleció producto de la herida recibida, indicaron las fuentes. Por su parte, tras el robo el delincuente se dio a la fuga, por lo que es intensamente buscando por la policía.
La víctima del crimen era padre de un bebé pequeño, vivía en la localidad bonaerense de San Isidro y trabajaba como Ingeniero Civil. “No me quiero morir”, fue una de las últimas frases que llegó a esbozar.