Ante la pregunta, el principal sospechoso de haber asesinado a Fernández Lima intentó apartar el micrófono y respondió con un tajante ”¡Noooo!".
Un crimen sin resolver por 40 años
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El hallazgo de los restos de Diego Fernández Lima cerró, al menos en parte, una búsqueda que se extendió durante cuatro décadas.
El hallazgo de los restos cerró, al menos en parte, una búsqueda que se extendió durante cuatro décadas. La confirmación de la identidad de Diego se logró gracias a una muestra de ADN aportada por su madre, que permitió al EAAF establecer la coincidencia.
En el expediente que lleva el fiscal Martín López Perrando, Graf aparece como un personaje inesperado: conocía a la víctima desde la infancia y había vivido en la propiedad donde se hizo el macabro hallazgo, aunque nunca había sido citado ni vinculado formalmente a la causa en el momento de la desaparición.
El día del hallazgo de Diego Fernández Lima
Crimen de Coghlan y Diego Fernández Lima
El hallazgo de los restos de Diego Fernández Lima cerró, al menos en parte, una búsqueda que se extendió durante cuatro décadas.
El 20 de mayo, cuando obreros trabajaban en una obra lindera a la casa de la Avenida Congreso, domicilio fiscal de Graf, se toparon con huesos humanos. Según reconstruyó la Justicia, esos restos habrían sido desplazados desde el terreno de Graf hacia el vecino durante trabajos de perfilamiento en la medianera.
En ese contexto, apareció en la escena Daniel Scarfo, licenciado en Seguridad e Higiene y encargado de la obra. Un colega lo había alertado, pero cuando llegó la Policía ya había intervenido y el perímetro estaba asegurado con cinta de peligro.
Fue en ese momento cuando, según Scarfo, apareció Norberto Cristian Graf. El hombre, lejos de mostrarse alterado, comenzó a dialogar con los obreros y a ensayar explicaciones para el hallazgo. Scarfo aseguró que Graf “se mostró tranquilo” y que planteó tres hipótesis que llamaron la atención por su diversidad y aparente improvisación.
Hipótesis 1: un cura enterrado en una iglesia
La primera versión de Graf fue que “en el lugar había funcionado una iglesia y que los restos podrían ser de un cura”.
La idea parecía apelar a una posible antigüedad histórica del sitio para justificar la presencia de huesos. Sin embargo, hasta el momento, no existen registros documentales que respalden que en ese predio hubiera existido un templo o enterramientos religiosos.
Hipótesis 2: un viejo establo
La segunda explicación fue que “el terreno había sido un establo en el pasado”. Graf sugirió que los restos podrían estar vinculados a ese uso antiguo, aunque esta versión también carece de sustento probado y no explicaría la presencia de restos humanos en un contexto de establo.
Hipótesis 3: tierra comprada para una pileta
La tercera hipótesis fue más personal: Graf sostuvo que “los huesos podrían haber llegado mezclados con tierra que él mismo había comprado” cuando construyó una pileta.
Esta versión, además de inusual, implicaría que los restos habrían sido trasladados sin que él lo supiera, algo que los peritos ponen en duda por las características del hallazgo y el estado de enterramiento.
Para los investigadores, las tres hipótesis que Graf dio el mismo día del hallazgo son un elemento relevante: podrían indicar un intento de desviar la atención o de instalar versiones alternativas antes de que la Justicia establezca la verdad.
El vínculo con la víctima, la condición que complica a Graf
Lo que agrava la situación de Graf es que conocía a Diego Fernández Lima. Los registros escolares muestran que fueron compañeros desde el jardín y luego en la Escuela Nacional de Educación Técnica N° 36, donde compartieron curso.
Diego desapareció en 1984, cuando ambos eran adolescentes. Su familia nunca había escuchado el nombre de Graf en relación con el caso, hasta que el hallazgo de los restos lo puso bajo la lupa.
Actualmente, Graf figura como empleado de una empresa multinacional dedicada a la gestión de oficinas de ARCA. Su domicilio fiscal continúa siendo la casa de la Avenida Congreso donde fueron hallados los restos.
Tiene 58 años y, según vecinos, vivía entre esa propiedad y la vivienda de su madre. No registra antecedentes penales, pero la Justicia investiga su posible participación en la muerte de Diego.