En el lugar, la Policía secuestró cerca de 40 metros de cable, algunos aún enredados en la motocicleta, además de restos de ataduras caseras, evidencia de que todo había sido preparado.
Un pasado difícil y una familia golpeada
Parrada estaba casado, tenía dos hijas y trabajaba de manera independiente: hacía arreglos de motos, tareas metalúrgicas y poda de árboles en altura. Quienes lo conocieron aseguran que era un hombre esforzado que buscaba salir adelante.
Sin embargo, según trascendió, la víctima tendría antecedentes penales por distintos delitos, entre ellos, robo agravado. Pese a ese pasado, en los últimos años intentaba rehacer su vida a través del trabajo. Su entorno insiste en que no merecía morir de esa manera.
A esta tragedia familiar se suma un antecedente igual de doloroso: su hermano también fue asesinado, lo que vuelve a colocar a la familia Parrada frente a una pérdida violenta y desconsoladora.
Pedido de justicia y avances en la causa
El martes se llevó a cabo la autopsia del cuerpo, y para este jueves a las 17.30 está prevista la pericia mecánica sobre la motocicleta. La causa sigue abierta y el foco está puesto en identificar a los autores materiales del crimen y definir si hubo más personas implicadas.
En redes sociales, la conmoción es evidente. Amigos y allegados despidieron a Parrada con mensajes de dolor y furia. “Cómo van a dejar un cable colgado en la calle, manga de basuras”, escribió un conocido.
Mientras la investigación avanza, Mar del Plata sigue consternada por un hecho que desnuda una modalidad criminal cada vez más brutal. Una trampa letal, una víctima que quizás fue elegida al azar, y una familia que clama por justicia en medio del dolor.