El joven fue encontrado con vida en el lecho del río, con múltiples traumatismos. Fue trasladado de urgencia en ambulancia al Hospital Pablo Soria, donde permaneció internado en terapia intensiva durante varias horas. A pesar de los esfuerzos médicos, falleció al poco tiempo, cerrando de manera trágica un caso que ya había tenido un comienzo brutal. Con su muerte, la investigación se reorientó para reconstruir lo sucedido en la vivienda y determinar con precisión cómo se desarrollaron los hechos que culminaron con el asesinato de la madre.
Las pericias realizadas en el domicilio arrojaron datos fundamentales para la causa. El cuerpo de la mujer fue hallado envuelto en una frazada, cuidadosamente escondido en el patio interno de la vivienda. El olor y el estado de descomposición evidenciaban que el crimen había ocurrido varios días antes. Los investigadores secuestraron celulares, una computadora personal y el vehículo utilizado por el joven para escapar, con el objetivo de analizar comunicaciones, mensajes y posibles registros de planificación del homicidio.
Además, se extrajo material genético de la víctima y se recolectaron muestras de distintos sectores de la casa para confirmar la autoría del crimen. Aunque todo apunta a que el joven fue el asesino, la fiscalía busca cerrar todos los vacíos de la investigación antes de dar por concluido el expediente. También se están realizando análisis de contenido digital para determinar si el joven buscó información previa sobre cómo cometer el crimen o si hubo algún tipo de detonante psicológico o emocional que haya precipitado el acto.
La comunidad de El Chingo se encuentra en estado de shock. Vecinos relataron a medios locales que nunca imaginaron un desenlace tan trágico. Describieron al joven como “callado” y “retraído”, pero no registraban antecedentes de violencia familiar. “Era un chico que no hablaba mucho, pero jamás pensamos que podía hacer algo así”, comentó una vecina que prefirió mantener su identidad en reserva. Otros habitantes del barrio señalaron que no habían visto movimientos extraños en las semanas posteriores al crimen, lo que refuerza la idea de que el joven llevó una vida aparentemente normal mientras convivía con el cadáver.
En paralelo, el Ministerio Público de la Acusación de Jujuy informó que se trabaja para determinar el estado mental del joven antes del crimen, aunque esta parte de la investigación podría no tener un impacto jurídico debido a su fallecimiento. Sin embargo, los fiscales buscan entender qué motivó semejante acto de violencia intrafamiliar. Se analizan antecedentes familiares, situaciones de conflicto previas y posibles señales de alarma que no hayan sido detectadas a tiempo.
Uno de los aspectos más escalofriantes del caso es el tiempo prolongado que el cuerpo permaneció dentro de la vivienda sin ser descubierto. Según fuentes policiales, la casa se encuentra en una zona de tránsito moderado, y aunque algunos vecinos notaron un olor extraño, pensaron que provenía del río o de desechos acumulados. El incendio que finalmente alertó a todos habría sido provocado por el propio joven, posiblemente como intento de borrar evidencias antes de que la Policía llegara.
La Fiscalía también analiza las causas exactas del incendio: si fue un accidente derivado de un descuido o un acto intencional para destruir el cuerpo y eliminar rastros. Los peritos de Bomberos indicaron que el foco ígneo se originó en una de las habitaciones contiguas al patio, lo que refuerza la hipótesis de que el fuego no fue espontáneo. Aun así, gracias a la rápida intervención, el incendio fue controlado antes de consumir la vivienda.
Este caso se inscribe en una serie de hechos de violencia familiar extrema que han sacudido distintas provincias argentinas en los últimos años, despertando nuevamente el debate sobre la detección temprana de conflictos intrafamiliares y el rol del sistema de salud mental en la prevención de tragedias. Organizaciones sociales locales pidieron que se refuercen los mecanismos de contención psicológica para jóvenes y familias en situación de vulnerabilidad, alertando que “muchas veces los signos están, pero no se actúa a tiempo”.
La muerte del joven deja interrogantes abiertos sobre su estado emocional, posibles antecedentes de violencia y las motivaciones que lo llevaron a cometer un crimen tan atroz. Mientras tanto, la comunidad de El Chingo permanece consternada por lo sucedido y reclama respuestas para evitar que algo así vuelva a ocurrir. El expediente continuará su curso para esclarecer los detalles restantes y dar cierre judicial a uno de los casos más estremecedores que se recuerden en la provincia en los últimos tiempos.