Una guerra entre narcos uruguayos en territorio argentino amenaza con convertirse en un reguero de sangre.
El crimen de Fabián Sturm Jardón en la puerta de un kiosco en Recoleta es el último eslabón de una sangrienta cadena de homicidios. ¿Cómo fue la secuencia de asesinatos que conmueve a los investigadores?

Una guerra entre narcos uruguayos en territorio argentino amenaza con convertirse en un reguero de sangre.
Por ahora, ha quedado a la vista un sistema de venganzas que parece estar comenzando. El homicidio de Sturm Jardón fue el hecho que encendió una alarma entre los investigadores.
Tres episodios relacionados que preocupan seriamente a las autoridades.
Todo comenzó el 25 de septiembre, en la localidad de Pilar. Esa noche, alrededor de las 22 horas, un patrullero del Comando de Pilar fue enviado a la calle Las Camelias al 2300, tras recibir un aviso de los vecinos sobre un violento tiroteo.
Al llegar, los agentes se encontraron con un hombre que se identificó como Joaquín Andrés Amoros Sanguinetti, de 27 años, quien presentó su pasaporte uruguayo. En estado de shock, denunció que un grupo de delincuentes intentó robarle su auto BMW, valuado en 80 mil dólares.
Para la policía, el relato no encajaba. Enseguida, sospecharon que los 17 disparos que pudieron constatar formaban parte de un intento de asesinato.
La línea de tiempo salta unos días hacia adelante.
El sábado 12 de octubre, otro uruguayo, identificado como Marcelo González Algerini, detuvo su auto en un kiosco de Derqui.
A su lado iba Teófilo Américo Sturm González, un veterano delincuente de 80 años. Apenas Teófilo se bajó a comprar algo, paró una camioneta marca Jeep en la que se sospecha que iba Joaquín Andrés Amoros Sanguinetti.
Se escucharon 10 disparos. El cuerpo de Algerini quedó tendido dentro del vehículo. A las pocas horas, desaparecieron de su casa varios panes de cocaína que se vendían en el mercado envueltos en papel amarillo.
Poco después del crimen, la novia de Algerini González declaró ante los investigadores que su pareja tenía un socio de apellido Sturm Jansón, y que “ellos eran los que habían atacado en septiembre a su compatriota del BMW”.
Según pudo saber A24.com, gracias a esta información sensible, aportada por la testigo, fue detenido Teófilo Sturm González, acusado de "homicidio agravado por el concurso de dos o más personas, tenencia de arma de fuego y comercialización de cocaína".
En el mismo expediente, su hijo Fabián se encontraba prófugo, al igual que Joaquín Andrés Amoros Sanguinetti, quienes son considerados coautores del delito.
La guerra narco concluyó con el crimen de Recoleta, cuando Fabián Sturm Jardón arribó a bordo de un Renault Logan, el cual dejó estacionado en doble fila antes de abandonar el vehículo.
En ese momento, el sicario, que usaba una peluca y portaba un arma equipada con un silenciador, lo esperaba dentro de un Volkswagen Suran, estacionado horas antes en la calle Paraguay al 2900.
Todo indicaba que se trataba de una emboscada bien planificada en una guerra que, con total seguridad, continuará.