La fiscal María Del Valle Viviani, bajo la supervisión de la fiscal general Sandra Bicetti, encabeza la investigación con un abanico de posibilidades abiertas. “Hay muchas dudas”, confió una fuente cercana al caso, sugiriendo que podría tratarse de un crimen planificado con premeditación.
Uno de los datos que más inquieta a los investigadores es que Aquiles habría recibido recientemente una indemnización, lo que podría haber sido un móvil del crimen. Además, los primeros peritajes indicaron que no había signos de violencia en las entradas de la vivienda, lo que sugiere que el o los agresores podrían haber sido conocidos de la víctima y habrían entrado con su consentimiento.
Otro aspecto que desconcierta a los investigadores es que, aunque el incendio parecía una maniobra para borrar huellas, alguien intentó apagarlo antes de la llegada de los bomberos. Este detalle plantea dudas sobre si los responsables se arrepintieron en el último momento o si un tercero estuvo presente tras el ataque.
Según relatos de allegados, Aquiles Castañarez trabajaba en el área de recursos humanos de una empresa local de mermeladas. Había estudiado en Rosario y, tras varios años de experiencia laboral, decidió regresar a San Pedro, donde nació y creció.
Las primeras declaraciones de sus familiares revelaron que el joven tenía problemas de consumo de estupefacientes, lo que abre otra línea de investigación sobre si su entorno pudo estar vinculado a su muerte. También mencionaron que estaba en pareja con un joven, aunque por el momento no hay indicios de que esta relación esté relacionada con el crimen.
Otro dato que llama la atención es el pasado de su familia. Su padre, un ex policía, fue condenado en 2012 por el asesinato de Gonzalo Rojas, un adolescente de 16 años que murió en 2005 tras recibir disparos de la policía mientras estaba en un techo. Si bien no hay relación directa entre ambos hechos, el dato no pasa desapercibido para los investigadores.
A medida que avanza la investigación, las autoridades intentan reconstruir las últimas horas de Aquiles y determinar quién o quiénes estuvieron con él antes de su muerte. Las cámaras de seguridad de la zona, el testimonio de vecinos y los peritajes en la escena del crimen serán clave para esclarecer el caso.
Por el momento, la Policía Científica sigue trabajando en la vivienda y en el auto calcinado, en busca de rastros que puedan dar con los responsables. Mientras tanto, San Pedro sigue conmocionado por un crimen que parece esconder más de lo que muestra.