“Hubo una golpiza”, fue una de las frases más fuertes pronunciadas por los familiares al recordar aquel momento. La denuncia habría derivado en una medida judicial de protección que impedía el acercamiento del hombre hacia la adolescente.
El relato de los abuelos también incluyó referencias al tiempo que Agostina pasó viviendo junto a su padre biológico. Según indicaron, la joven habría decidido regresar a la casa materna después de atravesar situaciones que, según ellos, le provocaron un profundo sufrimiento.
Los familiares aseguraron que la adolescente no solo habría padecido episodios de violencia física, sino también situaciones de maltrato psicológico dentro de ese entorno. Para sus abuelos, esas experiencias influyeron en la decisión de Agostina de cortar el vínculo y mantenerse alejada.
Con el paso del tiempo, la distancia entre padre e hija se habría vuelto definitiva. Los abuelos afirmaron que durante los últimos meses de vida de la adolescente prácticamente no existió comunicación entre ambos, una situación que hoy forma parte de la discusión dentro del expediente judicial.
La participación de Gabriel Vega como querellante generó malestar en parte de la familia materna, que cuestiona la cercanía emocional del hombre con la víctima durante el período previo al femicidio. Para ellos, la presencia del padre en la causa representa un punto de conflicto que se suma al dolor por la pérdida.
Miguel, uno de los abuelos de Agostina, manifestó que considera que la intervención actual de Vega en el proceso judicial no refleja la relación que existía con su hija antes de la tragedia. Según su mirada, hubo un alejamiento que marcó los últimos meses de la vida de la adolescente.
El hombre también expresó su preocupación por algunas versiones que, según denunció, comenzaron a circular desde el entorno de la defensa de Gabriel Vega. Aseguró que esas declaraciones afectan la memoria de Agostina y agregan tensión a una familia que atraviesa un momento de profundo dolor.
Para los abuelos, lo importante en esta etapa es que la investigación avance y que se conozca toda la verdad sobre lo ocurrido. Consideran que cada detalle de la vida de la adolescente puede ser relevante para reconstruir su historia y entender qué pasó antes del crimen.
Mientras tanto, la causa judicial continúa bajo la investigación del fiscal Raúl Garzón. El expediente avanzó con distintas medidas y, luego del levantamiento del secreto de sumario, se incorporaron datos considerados claves para el desarrollo de la pesquisa.
Uno de los elementos centrales del caso fue el resultado de la autopsia, que confirmó que Agostina Vega murió como consecuencia de un estrangulamiento. Además, el informe forense determinó que la adolescente había sufrido abuso sexual, un dato que profundizó aún más la conmoción generada por el crimen.
La investigación tiene como principal sospechoso a una persona que permanece detenida mientras la Justicia continúa reuniendo pruebas. La familia de Agostina sostiene que el proceso debe avanzar con firmeza para que el responsable reciba la condena correspondiente.
El caso de la adolescente dejó una fuerte huella en su entorno y en la comunidad. Desde el momento en que se conoció el femicidio, amigos, familiares y vecinos expresaron su dolor y reclamaron respuestas ante un hecho que destruyó una familia.
Los testimonios de los abuelos agregaron una nueva dimensión al expediente: la historia previa de Agostina, sus vínculos personales y las dificultades que habría atravesado antes de ser asesinada.
Para Miguel y Elizabeth, recordar esos episodios no significa abrir viejas heridas, sino aportar información que consideran necesaria para comprender el contexto en el que vivía la adolescente. Según explicaron, Agostina atravesó momentos difíciles y su entorno familiar intenta que su voz siga presente a través de la búsqueda de justicia.
La familia materna insiste en que la investigación no debe perder de vista quién era Agostina fuera del expediente: una joven con una vida, sueños y vínculos que quedaron truncados de manera violenta.
A medida que avanzan las actuaciones judiciales, cada declaración suma nuevos elementos a un caso que todavía mantiene muchas preguntas abiertas. La reconstrucción de los últimos meses de Agostina Vega se convirtió en una pieza fundamental para los investigadores y para una familia que busca respuestas.
El enfrentamiento entre distintas partes del entorno familiar también muestra la complejidad que rodea la causa. Mientras la Justicia intenta determinar responsabilidades penales, los allegados continúan atravesando un duelo marcado por la ausencia y la necesidad de conocer toda la verdad.
El nombre de Agostina Vega quedó asociado a un reclamo colectivo contra la violencia y a una exigencia de justicia. Sus abuelos aseguran que cada recuerdo, cada testimonio y cada dato pueden ayudar a reconstruir la historia de una adolescente cuya vida terminó de forma trágica.
En ese camino, la familia espera que el proceso judicial permita esclarecer no solo quién fue responsable del femicidio, sino también las circunstancias que rodearon los últimos tiempos de la joven.
La causa continúa avanzando mientras el dolor permanece presente en quienes conocieron a Agostina. Sus seres queridos sostienen que la memoria de la adolescente debe ser protegida y que la Justicia tiene la tarea de llegar hasta el final.