Dos años más tarde, la tragedia volvió a golpear a la familia Grottini con la muerte de Ailén, la hija adoptiva de Damián. La niña de 10 años era saludable y activa, aunque presentaba un leve retraso madurativo. Sin embargo, su ingreso a la clínica San Nicolás, también en estado de confusión y somnolencia, marcó el inicio de un trágico desenlace.
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Ailén, Teresita y Pablo Damián Grottini miran una placa dedicada a Germán.
La menor mostró signos de mejoría, pero repentinamente se descompensó mientras su padre la cuidaba en la habitación del hospital. Los esfuerzos por salvarla fueron en vano, y su cuerpo fue encontrado sobre una mancha de sangre en su cama, con su suero manipulado y su padre sacando fotos en silencio, un detalle que agrega un escalofriante matiz a la escena.
La última víctima, Teresita Di Martino, madre de los hermanos Grottini, sucumbió en circunstancias igualmente sospechosas. Llevada al hospital por su hijo, la mujer manifestó sentirse mareada y angustiada. A pesar de una leve mejoría y de los esfuerzos médicos por estabilizarla, Teresita falleció, también, mientras estaba bajo el cuidado de su hijo.
En rigor, según la causa, la enfermera de turno constató que su suero estaba pinchado, atravesado de lado a lado, y observó que el hombre tenía sus prendas mojadas. Además, vio que tenía su dedo índice de la mano derecha con una lesión punzante, como de una aguja. Los médicos confirmaron, en la misma línea, "la existencia de una ampolla de Diazepam, abierta y vacía.
Los Grottini y una oscura trama familiar
Aunque el posible móvil de las tres muertes es un misterio, se sabe, según la causa, que los hermanos Grottini tenían una mala relación. Ambos vivían con su madre y dormían en la misma habitación, pero Damián quería que Germán, un activo y reconocido deportista de la zona, se fuera porque sentía que “le ocupaba su espacio íntimo”. En rigor, un amigo del imputado contó que Damián decía que no soportaba a su hermano porque “consideraba que era el preferido de su madre”; y que “tenía unos celos de importancia hacia él”.
Además, según la declaración, no toleraba que su hija adoptiva, Ailén, tuviera mejor relación con su tío que con él, y le molestaba que fuera era un tipo querido. En la misma línea, un grupo de amigos de Germán dio cuenta de un episodio particular. Un año antes de la primera muerte, Damián corrió a su hermano con un cuchillo tras una discusión. El deportista tuvo que escapar y dormir por tres días en un galpón que tenía alquilado.
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Damián y Germán Grottini.
De acuerdo con los relatos obtenidos durante la instrucción, los desplantes eran constantes y en más de una ocasión el guardavidas se había tenido que ir “rajando” a su casa porque “Mimí lo llamaba y le decía que Damián estaba re loco, que la quería matar a ella y se quería matar él”.
Según expresó otro allegado ante la Justicia, a Germán se lo notaba aterrorizado por la conducta de su hermano y era tal el miedo que le tenía, que llegó a sacar un seguro de vida para asegurarse de que su madre cobrara algo de dinero si moría.
Sobre este tema, deberán ahondar diferente allegados. Tras los primeros testimonios del personal de salud, se espera que se presenten más de 100 testigos y que el juicio dure más de lo previsto.