La investigación del hecho llevó a que fuese descubierto que el acusado tenía y distribuía imágenes de explotación sexual de menores, por lo cual recibió la condena de tres años de prisión en suspenso.
En principio, Pérez González negó haber sido quien "desnudaba" a sus compañeras y aseguró que su cuenta de redes sociales había sido hackeada, pero los fiscales del Centro de Abordaje Integral de Niños, Niñas y Adolescentes Víctimas (Anivi) del Poder Judicial sanjuanino encontraron un hecho delictivo adicional.
Es que al dar seguimiento al IP, una suerte de dirección web que identifica a un dispositivo o red, de la distribución de esas imágenes dieron con el domicilio del joven y en un allanamiento se descubrió que también tenía "material real, no generado por inteligencia artificial", de explotación sexual infantil.
Según se informó, Mario Pérez González fue acusado de tener y distribuir al menos 29 archivos de imágenes de explotación sexual, varias de ellas correspondientes a menores de 13 años.