DOLOR INMENSO

Viajaba en colectivo, estaba la puerta abierta, el chofer frenó de golpe y se desató una tragedia

Una tragedia en un colectivo de Mendoza terminó con la muerte de una mujer de 85 años tras una maniobra inesperada y una puerta abierta.

Viajaba en colectivo, estaba la puerta abierta, el chofer frenó de golpe y se desató una tragedia

golpeando su cabeza contra el asfalto. La escena sucedió el pasado miércoles 7 de mayo por la tarde, cuando una tragedia en un colectivo de la línea Nueva Generación, en el departamento de San Martín, provincia de Mendoza, desencadenó una secuencia fatal. Marta Lida Béccar, que viajaba sentada en el primer asiento, fue literalmente expulsada del vehículo. Horas después, murió por las lesiones sufridas en el incidente.

El colectivo circulaba por la calle Belgrano cuando, al llegar a la intersección con Viamonte, el chofer ejecutó una maniobra brusca para evitar un choque con una camioneta Peugeot Partner roja. Este giro inesperado, combinado con una puerta delantera abierta, tuvo consecuencias trágicas. La víctima cayó por las escaleras del colectivo y su cuerpo impactó contra el asfalto. El golpe fue letal.

Las hijas de Marta, aún conmocionadas por lo sucedido, utilizaron las redes sociales para relatar su versión y visibilizar lo que consideran una cadena de negligencias. “Mi mamá salió despedida por la puerta delantera y cayó al asfalto, golpeando su cabeza en el piso. Por negligencia del colectivo que tenía la puerta abierta y de la camioneta que se cruzó, hoy no tenemos a mi mamá con nosotras”, escribió Paola Cesario en su perfil personal.

El reclamo no quedó ahí. “Solo pedimos justicia por mi mamá, para que esto no pase nunca más”, añadió. Las hijas también hicieron un llamado público a testigos que hayan estado presentes en el colectivo o en las inmediaciones del cruce de Belgrano y Viamonte ese miércoles por la tarde.

Después del impacto, Marta Béccar fue atendida de urgencia y trasladada en primera instancia al Hospital Perrupato. Dada la gravedad del cuadro, fue derivada posteriormente al Sanatorio Argentino. Allí, los médicos confirmaron que había sufrido un traumatismo encéfalo craneano y un hematoma subdural.

Lamentablemente, las heridas eran irreversibles. La mujer falleció a las pocas horas. La noticia generó consternación no solo entre sus familiares y allegados, sino también en la comunidad de San Martín, donde Marta era una figura conocida y apreciada.

La causa fue caratulada como “averiguación de muerte” y está en manos de la fiscalía local, que intenta determinar con precisión qué ocurrió y qué responsabilidades podrían atribuirse. Por el momento, las hipótesis se centran en dos factores clave: la acción del conductor del colectivo y la maniobra del conductor de la camioneta.

Además, se analiza si la puerta delantera del colectivo estaba realmente abierta al momento del incidente —como afirman las hijas de la víctima— y si esto representa una falla técnica, un descuido o una irregularidad operativa.

Desde el entorno familiar insisten en la necesidad de contar con declaraciones de personas que hayan presenciado el hecho. Cada detalle puede ser clave para reconstruir los segundos previos a la caída de Marta Béccar. “Necesitamos que quienes hayan estado allí nos cuenten lo que vieron. Todo suma para que haya justicia”, expresó otra de las hijas.

Más allá del dolor personal de la familia, este episodio abre una vez más el debate sobre las condiciones de seguridad en el transporte público, especialmente en el interior del país. La apertura de puertas durante la marcha, la falta de cinturones de seguridad en los primeros asientos y la reacción ante maniobras imprevistas son cuestiones que aparecen con frecuencia en otros casos similares.

El hecho de que una mujer de edad avanzada haya estado ubicada en un lugar tan expuesto refuerza los cuestionamientos. ¿Por qué no se prevé un sistema que proteja especialmente a personas mayores o con movilidad reducida dentro de los colectivos? ¿Quién supervisa las condiciones de operación de las líneas de transporte?

Marta Lida Béccar tenía 85 años y llevaba una vida activa, a pesar de su edad. Según relataron sus allegados, solía manejarse con independencia por la ciudad y tomaba transporte público con regularidad. El miércoles 7 de mayo había salido como cualquier otro día. Nadie imaginaba que ese sería su último viaje.

El trágico desenlace dejó a una familia rota, a una comunidad en estado de shock y a una investigación judicial que apenas comienza. Queda por delante el difícil camino de determinar quién falló, por qué falló y cómo evitar que vuelva a ocurrir algo semejante.

Mientras la fiscalía avanza con la investigación, se abre también un escenario de potencial revisión en los protocolos de seguridad de las unidades de transporte urbano. Las empresas podrían enfrentar sanciones si se comprueba que hubo negligencia en el mantenimiento o en el proceder del chofer.

Por otro lado, el municipio y la provincia podrían verse presionados a reforzar los controles y actualizar la normativa para garantizar condiciones seguras en cada viaje. Porque aunque no todas las tragedias pueden evitarse, muchas veces un pequeño detalle —como cerrar bien una puerta— puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.