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Las advertencias previas de un caso de violencia de género
Jessica había denunciado a Gómez en 2014 en la comisaría del barrio San Cayetano de San Miguel de Tucumán, donde vivía con el hombre y sus tres hijos. Además llamó varias veces a esa comisaría y al 911 tras episodios en los que volvía a sufrir violencia. "Los efectivos se acercaban, lo sacaban de la casa pero él volvía. Jessica no se animó a hacer más denuncias formales por miedo a las represalias", explica el abogado.
Gómez tenía una adicción a las drogas. Estuvo en pareja con él durante 9 años. "El me pegaba y al rato me pedía perdón. Me decía que piense en los chicos, que los iba a dejar sin padre", dice Jessica a A24.com.
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Gómez la había atacado de forma brutal una semana antes. Una de sus hijas declaró lo sucedido en cámara Gessell, un dispositivo que usa la Justicia para que los niños declaren. “El ya conocía la cerradura de mi casa, la forzaba y entraba. Decía que era dueño de mi vida y si no estaba a la par de él se iba a ahorcar o me iba a matar a mi”, recordó la mujer ante el Tribunal que la juzgó hace dos semanas.
Víctima de violencia de género, pero detenida
Tras el hecho la fiscalía pidió 8 años de prisión. Además solicitaron que quedara detenida hasta el juicio, algo que avalaron los jueces de garantías durante la instrucción. Le pusieron una tobillera electrónica. "No me dejaron ir a hacer los últimos tres controles de mi embarazo". Su ginecóloga de cabecera, Susana del Valle Stijes, informó que, desde abril, no evaluaba a Jessica. "Mis hijos pasaron muchas cosas. Tampoco me dejaban llevar a los chicos al colegio". dice Jessica.
Antes de lo sucedido la mujer trabajaba en una cooperativa y como empelada doméstica. Con la detención no pudo seguir con lo último. "Yo tenía que pagar el alquiler. A veces no teníamos para comer. De esos meses no me voy a recuperar más", dice.
Jessica se calienta un té en la cocina a garrafa. Tenía dos hijos con Gómez: una nena de 7 años y un bebé de un año y medio. También es mamá de otra nena de 10, producto de una relación anterior. "Fue un tiempo perdido en mi vida y la de mis hijos que sufrieron mucho. Ellos no entienden bien". Recuerda que, varias veces tuvo que hacerlos faltar a la escuela porque nadie podía llevarlos.
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Le pusieron una tobillera electrónica. "No me dejaron ir a hacer los últimos tres controles de mi embarazo. Mis hijos a veces no tenían para comer", dice Jessica.
La Justicia fijó el juicio en coincidencia con la fecha estimada para el parto, incluso cuando podría haberla previsto para antes o pasado el nacimiento. Las audiencias empezaron sin un informe médico sobre cómo estaba su salud. Vanessa ya cursaba 9 meses de embarazo pero asistió igual.
¿Qué decidió la justicia sobre el caso de Jessica?
El lunes 23 de agosto Jessica esperó la sentencia desde su casa. En la puerta de los Tribunales varias organizaciones de mujeres, víctimas de violencia y familiares que venían acompañándola desde el inicio, esperaban el veredicto. Su abogado había pedido que pudiera asistir y decir sus últimas palabras. Pero la cesárea para que naciera Isaías estaba programada para esa misma semana y el presidente del Tribunal entendió que había que velar por el "interés superior del niño por nacer".
“No existen dudas que la señora Osores fue víctima de violencia de género y lo hizo en defensa propia”, señalaron Carolina Ballesteros, Isabel Méndez y Dante Ibáñez, los jueces del tribunal.
En forma unánime, ordenaron “absolverla sin costas". Además revocaron la prisión domiciliaria, ordenaron que se le retirara la tobillera electrónica y dispusieron su libertad en forma inmediata. También indicaron que el Estado le dé asistencia psicológica, algo que, hasta ahora no sucedió. Y pidieron un resarcimiento económico por el tiempo que pasó detenida.
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“Pido perdón sinceramente porque soy madre y sé el sufrimiento como madre. Yo entiendo el dolor que ellos llevan. Yo lo entiendo porque yo también vivo día a día el dolor. Solamente le pido a Dios que le perdone sus pecados y esté en un mejor lugar", dijo Jessica al escuchar el veredicto. "Pero sí, yo me aguanté miles de golpes, de humillaciones, nadie sabe lo que uno pasa entre cuatro paredes”.
Un fallo histórico de la Justicia tucumana
"No hay antecedentes en Tucumán de un fallo de esta magnitud. Resolvieron absolverla porque su accionar está dentro de las excepciones a la imputabilidad: la legítima defensa", dice el abogado. Paz recuerda que, al salir de una de las audiencias, una sobreviviente de violencia le dijo: "Acá si una mujer se defiende está presa y si no se defiende está bajo tierra". "Lo mencioné ante el tribunal porque me pareció muy claro para dar cuenta de esta realidad".
Jessica está retomando su vida. "A veces me olvido y ni a la vereda salgo", dice. Donde sí fue es a hacerle el DNI a su bebé. "Yo le rogaba a Dios que se haga justicia". Isaías nació con su mamá en libertad.
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Isaías con su madrina, la policía Camila Leiva.