Sucede con el ciclismo, pero también en atletismo o natación, y también fuera del país: esta semana, el colombiano Juan Sebastián Molano fue apartado del Giro de Italia luego de que se le detectaran resultados anormales en un examen de salud.
Más allá del cuidado de los atletas, a nivel deportivo, una iniciativa de este tipo redunda en la claridad de la competencia y la igualdad de condiciones, algo que para un ciclista con talento, pero sin recursos, puede llegar a ser la diferencia entre conseguir un sponsor, o mejorar la bici, y tener que seguir pedaleando a todo pulmón.
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“Hay mucha gente nueva que se entrena todo el año y se prepara para esta carrera. Definitivamente estas medidas ayudan a que no pierdan las esperanzas tan rápido y puedan mantenerse dentro del deporte”, enfatiza Nicolás Muszkat, quien como Director de Shimano Latinoamérica es amplio conocedor del paño, pero que además vivió la situación de primera mano, ya que despuntó el vicio en Río Pinto como ciclista amateur.
El efecto Río Pinto abre el juego para una democratización profunda del mundo del ciclismo y sus consecuencias emergen como convite a la reflexión de dirigentes, organizadores de eventos, sponsors y, en especial, deportistas.
“El ciclismo es un deporte sucio y de a poco se tiene que ir limpiando. Parece difícil que pueda tener un efecto en el deporte porque debería ser mucho más que una iniciativa privada”, agregaron desde la organización. Por lo pronto, dieron un primer paso hacia un deporte más limpio y eso ya es un gran triunfo.