El dolor fue absoluto. Una pérdida que quebró todo, menos el amor entre Tamara y su pareja, quien se convirtió en su sostén en el momento más oscuro de sus vidas.
Con el paso del tiempo, ambos decidieron realizar un gesto profundamente simbólico para honrar a sus hijos: viajaron a Walt Disney World, el lugar conocido como “el más feliz del mundo”. Allí, frente al emblemático castillo y la histórica estatua de Walt Disney junto a Mickey, dejaron parte de las cenizas de sus bebés en un acto íntimo, silencioso y cargado de amor.
La elección no fue casual. Para Tamara, ese destino representaba magia, luz y un espacio eterno donde sus hijos podrían descansar de una manera especial.