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POLÍTICA

Maradona, Alberto, Cristina, Massa y la exacerbada fascinación por el poder

Maradona, Alberto, Cristina, Massa y la exacerbada fascinación por el poder
Alberto Fernández, junto a Cristina y Massa, el día de la asunción (Foto: Gabriel Lichtenstein).

Cristina empezó su “tercer mandato” ejerciendo el poder pleno en el “territorio” que le toca gobernar, el Senado; arrancó haciendo lo que sabe hacer. Massa juega a ser presidente desde un lugar menor. Alberto todavía no cambió sus hábitos, se mueve como el viejo Alberto casi sin darse cuenta de que es el Presidente de la Nación...

Un juego de contrastes se dio esta semana. Se exhibió en fotos la cristalización del juego político de cada uno de los actores principales del Frente de Todos, una alianza de gobierno cuyos líderes provienen de un mismo espacio –el peronismo- pero que tienen estilos y formas diferentes.

Sergio Massa organizó en Diputados un brindis por las fiestas para periodistas, una tradición de la presidencia de la Cámara para brindar por el trabajo del año que se va.

Massa, en el brindis de Diputados junto a Ritondo, Negri y otros legisladores oficialistas.
Massa, en el brindis de Diputados junto a Ritondo, Negri y otros legisladores oficialistas.

Pero Massa decidió innovar e invitó también a diputados de su espacio y a los presidentes de los principales bloques: Cristian Ritondo (PRO), Mario Negri (UCR), Maximilano Ferraro (Coalición Cívica). Massa habló ante el público presente, con ellos parados a los costados y propuso “trabajar en el disenso y aceptando los valores del otro”. Máximo Kirchner, jefe de la bancada oficialista no estaba en el lugar: se había ido al sur a pasar las fiestas.

“Esperamos a que el año que viene sea un año en el que el trabajo conjunto y que el diálogo y los consensos sean el mecanismo que nos permitan sacar al Argentina de una crisis que nos duele a todos”, insistió Massa con un discurso aperturista.

Esto fue el jueves en la puerta de Rivadavia del Congreso; por la otra entrada –Yrigoyen, donde funciona el Senado- Cristina dejó imágenes bien distintas en su fugaz actividad en la Cámara alta.

Primero, publicó dos comunicados contradiciendo dos noticias de Clarín y La Nación como si fuera su Twitter personal.

Texto del Senado desestimando la nota de La Nación.
Texto del Senado desestimando la nota de La Nación.

“Actuando de mala fe, el diario Clarín, titula de manera tergiversada con el objetivo de engañar a los lectores y seguir difamando a la vicepresidenta”, decía el primer comunicado.

El segundo planteaba: “La Nación nuevamente engaña a sus lectores haciendo eje en la figura de Cristina en el título de la noticia cuando, párrafos más adelante, la nota explica que en realidad la vicepresidenta adhirió al pedido de una de las defensas”. La noticia hacía referencia a una causa por corrupción y nada tenía que ver con la actividad institucional del Senado.

En la web oficial del Senado durante todo 2019 se publicaron apenas 13 noticias en que Michetti fuera la protagonista; en menos de 20 días Cristina ya publicó 5.

Es importante aclarar que el Senado como institución –a diferencia de la Presidencia de la Nación- no es unipersonal sino que es de todos sus integrantes, los 72 senadores de los distintos partidos políticos. ¿Por qué Cristina usa esas cuentas como si fueran suyas? Lo mismo se preguntan desde la oposición.

Otros contrastes: en el mismo evento Massa aprovechó su discurso para agradecerle a su antecesor Emilio Monzó por la prolijidad de su gestión; Cristina el viernes lanzó una auditoría sobre la gestión Michetti.

Además designó a tres ultra K para integrar el Consejo de la Magistratura. En ese espacio, el kirchnerismo duro tendrá mayoría absoluta.

Mientras tanto, Alberto Fernández sigue haciendo su juego personal. Casi como un chico que se da el lujo de hacer en el poder las cosas que no podía hacer fuera de él:

  • Almorzar con Maradona.
  • Ser aclamado en Plaza de Mayo por los turistas que circulaban por ahí un día hábil
  • O juntarse a cenar sus amigos personales –“amigos de la política”-en la Casa Rosada.

Que disfrute y goce del poder, no sería un gran problema si él mismo no hubiera diagnosticado que la Argentina está viviendo una crisis similar a la de 2001; y si no hubiera hecho sancionar en tiempo exprés una ley de emergencia con delegaciones de poderes superior a la de esa época.

Maradona y Alberto Fernández, en la Casa Rosada.
Maradona y Alberto Fernández, en la Casa Rosada.

En la crisis de 2001 se venía de casi 10 años de desocupación superior a un dígito con picos de 21,5%, según datos de la Cepal; ahora, hace casi 15 años que la desocupación está por debajo o cerca de los 10 puntos. En 2001, la pobreza estaba en 35% (igual que ahora), aunque pisada artificialmente por la ficticia estabilidad del dólar; haría un pico del 50% tras la devaluación de Duhalde.

Hoy la situación social y económica es grave, aunque parece estar lejos de aquel 2001. Aunque el Frente de Todos intenta instalar que la perspectiva es similar, con los gestos dicen otra cosa.

Tan bien estamos que hasta Alberto se encargó de convocar al encuentro con Maradona a su ministro de Economía, Martín Guzman -que es hincha de Gimnasia (¿?)- que en ese momento no tenía nada mejor que hacer, parece.

El ministro Martín Guzmán, Maradona y el Presidente.
El ministro Martín Guzmán, Maradona y el Presidente.

Alberto tampoco está tan preocupado por gestionar. Todavía no fue a recorrer obras ni lanzó programas específicos, más allá de la sobreanunciada tarjeta contra el hambre.

Alberto necesita levantar su perfil popular. Es una manera de no depender tanto de Cristina Kirchner. Los números por ahora lo respaldan: tiene 60% de imagen positiva según dos de las encuestadoras más prestigiosas del mercado; Cristina Kirchner también anda por ahí, aunque un poco por debajo.

Alberto invitó el jueves a sus amigos a comer a la Rosada. Ahí hablaron de su gobierno, de los planes para el futuro y se sacaron una foto que varios de los presentes se encargaron de difundir.

La mesa de los galanes de Alberto Fernández
La mesa de los galanes de Alberto Fernández

Todos hombres de camisa y corbata: estaban entre los principales Carlos Montero, Jorge Argüello, Guillermo Oliveri, Claudio Ferreño (presidente del Frente de Todos en la Legislatura porteña), Alberto Iribarne, Julio Vitobello (ahora secretario General de la Presidencia), Eduardo Valdés (único diputado albertista puro) y Miguel Pesce, presidente del Banco Central.

La foto le muestra al mundo quién manda en la Casa Rosada; también pone en escena la persistencia del “albertismo”, que quedó un poco corrido en el armado del gabinete y los primeros días de gestión.

Desde el 10 de diciembre, Cristina y Alberto no se mostraron públicamente. Sí se vieron varias veces, según confirman en el entorno de Alberto. Los lugares de los encuentros permanecen en secreto, aunque nadie vio a Cristina entrar a la Casa Rosada

Cristina ahora se fue a Cuba y el Congreso está inhabilitado. No habrá sesiones en Diputados hasta el 22 de enero; hicieron correr la bola de que sesionarían el 6 de enero, pero no dan los tiempos para aprobar nada y la logística de suspenderle las vacaciones a la gente es demasiado compleja para un temario que no lo amerita. La oposición aclaró que ni se les ocurra convocarlos.

Los temas que quedan pendientes son la suspensión de la ley de responsabilidad fiscal y la polémica reforma a las jubilaciones especiales o de privilegio. Massa insiste en que hay que cambiarlas urgente; con malicia recuerda que durante el debate de la mega ley de emergencia fueron los propios opositores los que fueron a pedirle que sacaran a los jueces del congelamiento.

En el juego de tronos, en el juego del poder, cada uno se hace fuerte desde su territorio. Por ahora la alianza está intacta y no figuran grandes roces. La pregunta es por cuánto tiempo podrán mantenerse en paz estas tres figuras con una fascinación tan grande por el poder.

por Pablo Winokur @pablowino
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