No es casual que en medio de todo eso se haya empezado a generar un incipiente operativo clamor para que los Moyano (puntualmente Pablo) vuelvan a la conducción de la CGT.
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Operativo clamor: se viralizó un pedido por Pablo Moyano para la CGT
Operativo clamor: se viralizó un pedido por Pablo Moyano para la CGT
De todos modos la rosca sindical está freezada: la mayoría de los referentes son población de riesgo y por ahora la mayoría no se arriesga al "modo zoom". Hay conversaciones que no pueden quedar registradas.
Parte del sindicalismo no entendió la movida de la CGT oficial. “El que tenía que llamar a una mesa de diálogo y no lo hizo era el Gobierno”, se quejan sindicalistas de distintas líneas que no quieren intermediarios en sus negociaciones. “Yo los voté a estos tipos porque no quería más ajuste. Si quería más ajuste lo votaba al otro hijo de puta”, se escuchó decir a un hombre de la CGT disgustado con esta política. Hablaba de Macri con quien, en su momento, había negociado bastante bien.
La mayoría está pendiente de cómo va a ser el paquete de rescate a las empresas. “Amagan todo el tiempo con anuncios pero no hay nada. Esto termina mal”, dicen en el sindicalismo. La semana pasada, Martín Guzmán, ministro de Economía, tomó las riendas y empezó a juntarse con empresarios. Un giro interno que anticipó A24.com la semana pasada. Aunque es probable que por la renegociación de la deuda (este viernes vence el plazo de los bonistas para aceptar la oferta del Gobierno) Guzmán tenga que volver al plano internacional.
Mientras tanto, se vislumbra una nueva interna por fuera de las caras más conocidas que tiene que ver con lo sectorial: en gremios vinculados al Estado no quieren ni escuchar que los del sector privado acepten rebajas salariales; “Es un precedente. Y el sector público está callado. Saben que no están laburando pero no quieren saber nada de recortes”, explica un caminador de los pasillos sindicales.
Del otro lado responden: “Los que están en el sector público no pueden opinar sobre lo que hacemos los privados”.
Los sindicatos públicos quieren una mayor conflictividad. Son uno de los sectores con más poder de fuego en las movilizaciones. Hoy ese recurso está desactivado. Ahí se unen UPCN (CGT) y la CTA, en su mayoría integrada por gremios públicos.
Mientras todo esto pasa, los trabajadores del Congreso tuvieron una gratificación: les consiguieron un plus de 2500 pesos por día a los que fueron a trabajar presencialmente. Quizás no era el momento para un aumento.
Los gremios de transporte siguen preocupados por la falta de diálogo con las autoridades nacionales. Llamativamente, la preocupación esta vez no es por los sueldos sino por la “distancia social”. La cuarentena cada vez tiene menos efecto y el transporte público empieza a colapsarse. “En la práctica estamos más expuestos que los médicos”, dicen en el sector.
Este lunes se conoció un nuevo protocolo para el transporte público en el área metropolitana. Solo podrán circular al 60% de su capacidad y vuelan las cortinas porque “juntan virus”. ¿Alcanzará?