. En 2015 el PJ fue dividido. 16 puntos sacó UNA Entre Ríos, que llevaba como candidatos a Adrián Fuertes y al exgobernador Jorge Busti, con Sergio Massa como referente nacional. Salió tercero. Al no haber otra fórmula peronista, esos votos prácticamente se sumaron a la lista oficialista. Por lo tanto -dicen en el PJ nacional- si queremos recuperar el poder deberíamos tender a la unidad... Como en Entre Ríos.
Gran generosidad de Cristina Kirchner que bajó a su candidato, el exgobernador Sergio Urribarri y permitió este amplio triunfo del peronismo. Esperamos -piensan- que tamaña generosidad sea correspondida en octubre, que acompañen a quien más mide (lease, Cristina) y que no hinchen con las listas a legisladores nacionales. Por este camino, ganamos todos.
Bordet es un gobernador peronista moderado, de buena gestión, de indudable compromiso con el proyecto de Alternativa Federal (el primer encuentro grande de ese espacio se hizo en la Casa de la Provincia de Entre Ríos) y de diálogo con el gobierno nacional. El kirchnerismo se bajó, observan, por especulación política y no por generosidad: no le daban los números para competir contra Bordet. ¡Qué no se suban las medias que es fotocarnet!, gritan los alternativos.
Como en el resto de las elecciones del año ganaron los oficialismos. Pero no se puede desconocer que hubo un triunfo de la "anti-grieta". Ya había pasado en Neuquén, Río Negro y Chubut. Quizás también en San Juan. Hay una búsqueda de algo diferente, donde Cambiemos ya no logra superar su piso histórico y donde el kirchnerismo no logra pisar fuerte para imponer sus candidatos. Esa expresión de diferenciación del pasado kirchnerista y el presente de Cambiemos es bien expresada en las provincias por los gobernadores. A nivel nacional, sin embargo, no aparece desde la oferta alguien que canalice esta demanda.