En 2015 volvió a intentarlo con Sergio Massa, otra vez en la “ancha avenida del medio”. Se había preparado y había construido equipos. Tampoco alcanzó.
En aquella elección fue muy insistente en la necesidad de generar debates de cara a la ciudadanía. En lo personal me tocó coordinar con sus equipos –y con los de Sergio Massa- un debate que se hizo en el programa “A Dos Voces”.
De la Sota insistía en la necesidad de confrontar y armar debates “a lo brasileño” en que los candidatos podían hacerse preguntas entre sí. De alguna manera fue el precursor de este formato de debate en la Argentina.
Hasta último momento fue respetado por todos dentro del peronismo. Quizás por eso es considerado el último exponente activo junto a Felipe Solá de aquella generación de dirigentes del PJ que nació con el regreso de la democracia y que soñó con un peronismo institucionalista, de diálogo y de centro.
Quizás, la búsqueda de ese objetivo que hasta ahora nunca se cumplió sea su mayor legado y el mayor desafío para el peronismo que viene.