“El estado de ánimo de los argentinos es de un intenso malestar psicológico. En los jóvenes, predomina el temor al futuro”, señala el estudio, coordinado por los doctores Gustavo E. González y Joaquín Ungaretti.
Es que el 74% cree que la crisis económica tendrá efectos negativos muy profundos en su vida personal; el 72% piensa que no podrá realizar los proyectos personales/familiares que tenía antes de la crisis; y el 66% se arriesga a señalar que su salud mental está “mucho/algo peor” (crece al 76% en el estrato social más bajo).
La inflación es identificada como el principal problema de la coyuntura por un abrumador 81%, más allá de cualquier preferencia política, electoral o ideológica. El 94% define la situación como “mala/muy mala” Y el 75% presiente que todavía puede ser peor: que el poder adquisitivo de sus ingresos va a disminuir mucho/algo; que el dólar blue no va a parar hasta $434 y que la inflación va a completar un 88% este año (promedios de los cálculos de los entrevistados).
Un tercio responsabiliza al presidente Alberto Fernández por la situación; un 22% a Cristina Kirchner y un 18%, a Mauricio Macri. Un 76% considera que desde el Gobierno Nacional no se están realizando las acciones necesarias para resolver la crisis. Para el 55%, sólo puede cambiar algo con otro gobierno.
Conclusiones de los autores:
- “Lo que agrava esta situación y le da una dimensión inédita, singular o ‘muy argenta’ es que cada crisis constituye el retorno de ‘viejos problemas’ que, por su constante repetición, se perciben como irresolubles para la mayoría".
- "Pareciera que el país tiene una ‘neurosis de destino’ y que no podemos -o no sabemos- salir del laberinto. Como señalara el intelectual Santiago Kovadloff, ‘una sociedad evoluciona cuando la calidad de sus problemas se modifica’.”
- “Esta sensación de ‘inevitabilidad del destino’ es profundamente iatrogénica para la construcción de la subjetividad y muy negativa para la regulación de las emociones. Es lo que el psicólogo estadounidense Martin Seligman llamó ‘indefensión aprendida’: la persona siente que nada de lo que haga va a dar resultado, porque todo depende de factores superiores. En perspectiva sociológica, esto implica una caída significativa de la motivación colectiva.”
- “Esta ‘ceguera del futuro’ promueve decisiones y comportamientos erráticos en un contexto de máxima incertidumbre. Hemos perdido la certeza de hacia dónde orientamos nuestras vidas”.
- “En síntesis, la situación socioeconómica y política es tan intensamente negativa que configura un panorama de severa gravedad para la salud mental de la población. El estrés generado por la secuencia de una crisis sanitaria y otra económica es inocultable, profundo y grave. Y la gente responsabiliza a los políticos”.
Así estamos.