El 12 de diciembre, el Senado argentino aprobó su expulsión con 60 votos a favor, superando ampliamente los dos tercios necesarios. La destitución contó con el respaldo de sectores kirchneristas, libertarios, radicales y macristas. Solo hubo seis votos en contra y una abstención, mientras que varios senadores estuvieron ausentes en la histórica sesión.
Kueider intentó frenar su destitución argumentando irregularidades en el proceso, pero la Justicia rechazó su pedido.
El juez Enrique Lavié Pico desestimó el amparo presentado, señalando que la decisión era competencia exclusiva del Senado, y avaló la intervención de la vicepresidenta Victoria Villarruel como presidenta de la Cámara alta, a pesar de que en ese momento también ejercía como jefa de Estado interina debido a la ausencia de Javier Milei.
La defensa de Kueider, encabezada por el abogado Juan Martín Cerolini, apeló la resolución y ahora la causa se encuentra en la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal.