Críticas internas y llamado a la reflexión
Manes señaló que, en lugar de primar la unidad, se impuso una lógica de individualismo político. “En lugar del ‘nadie se salva solo’ ha primado un ‘sálvese quien pueda’”, escribió, en referencia al estado actual de la UCR. A su juicio, el partido ha dejado de ser un espacio de ideas para transformarse en una estructura condicionada por urgencias locales y pactos circunstanciales. En esa línea, sostuvo: “No ha primado una voluntad que exprese lo que alguna vez fuimos: un partido de ideas, no de circunstancias”.
El dirigente expresó que su renuncia no implica un alejamiento de los valores del radicalismo, sino un acto de fidelidad a sus principios. “Elijo seguir creyendo en los mejores valores del radicalismo: la defensa de una verdadera democracia, no atada a las corporaciones, y sí al sueño de progreso de la clase media”, subrayó.
Manes también cuestionó el rumbo del partido en términos de vocación transformadora. Afirmó que no está dispuesto “a convalidar con el silencio lo que considera una deriva que aleja al partido de su sentido nacional, de su doctrina y de su coraje moral”.
En el cierre de la carta, Manes apeló a una reacción interna del radicalismo que recupere el debate político y la construcción colectiva. “Espero que esta decisión sirva al menos como apelación para que muchos correligionarios dejen de actuar como si nada pasara”. “Me voy, sí, pero no me aparto de mis ideas”, concluyó.