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El oficialismo respira aliviado: ya tiene Presupuesto para 2023, aunque con dudas en el horizonte

El Gobierno tendrá su Presupuesto en 2023. Ganadores, perdedores y pases de factura en una discusión que quebró al oficialismo y la oposición.
por Pablo Winokur | 26 de octubre de 2022 - 02:42
El oficialismo respira aliviado: ya tiene Presupuesto para 2023, aunque con dudas en el horizonte

Diputados con el quórum justo para iniciar la sesión (Foto: prensa Diputados)

Arrancó la sesión con el quórum justo. 133 diputados, apenas 4 más que lo necesario. Es cierto que había más legisladores opositores pululando alrededor de las bancas y que estaban dispuestos a sentarse en caso de ser necesario. Pero no se necesitó, y mejor no quedar pegado con este gobierno que se va. El oficialismo logró que se apruebe el Presupuesto con 180 votos, aunque se rechazaron algunos artículos como había anticipado A24.com. La oposición también tiene para sonreir.

La presencia de Massa fue fundamental en toda la negociación. La Casa Rosada miró por TV el debate del Presupuesto. No hubo participación ni del ministerio del Interior, ni de la secretaría de Asuntos Parlamentarios. Mucho menos del Presidente. Tampoco intervino en la discusión nadie del kirchnerismo. Todo quedó en manos del propio Massa, de Cecilia Moreau como líder de la Cámara baja y de Germán Martínez, presidente del bloque.

Moreau tuvo su debut como negociadora y pasó muy bien su primer test. Massa delegó en ella la negociación del minuto a minuto, y logró tejer los acuerdos necesarios gracias a su buena relación con distintos sectores del radicalismo y algunos del PRO como Cristian Ritondo o Emilio Monzó (que no es ya diputado pero tiene injerencia sobre varios del bloque). Durante la jornada se vio ingresar a su despacho al propio Ritondo, Alejandro Rodríguez (Lavagna), socialistas y Rodrigo De Loredo (Lousteau).

A altas horas de la madrugada, Massa estaba sentado en el Salón de Honor de la Presidencia de la Cámara de Diputados. Iban y venían legisladores de todos los bloques. Massa pasaba del café al mate y del mate al café. Lo acompañaban la mayoría de sus funcionarios:

  • El secretario de Hacienda, Raúl Rigo.
  • El jefe de asesores, Leonardo Madcur.
  • El jefe de la aduana, Guillermo Michel
  • El vice del central, Marcos Cleri
  • El secretario de agricultura, Juan José Bahillo.

También estuvo Marco Lavagna, titular del Indec, aunque se fue pasada la medianoche.

El equipo económico leyó la aprobación del Presupuesto como un gran éxito. Guzmán había fracasado un año antes. La oposición elogió el trabajo de Massa. "Por lo menos vino en octubre, pasaron todos los funcionarios y pusieron el tema en debate a fin de mes. Guzmán recién vino a fin de noviembre el año pasado", planteó un jefe de bloque opositor.

Es cierto que se cayeron algunos artículos. También es cierto que especialmente el agregado de impuesto a las ganancias para jueces y empleados judiciales sirvió como distractorio. "Querían evitar que se discuta el ajuste", sostuvieron los diputados de izquierda. Aun perdiendo, el oficialismo hizo negocio.

Oposición: cada cual con su juego

La oposición votó dividida. También esto fue leído como un éxito por el oficialismo: lograron quebrar la unidad de Juntos por el Cambio. Aunque en el principal bloque opositor minimizaron las diferencias. "Cada uno de nosotros tiene su juego y su mirada. No hace falta ser homogéneos siempre. Todos acordamos en que era importante que el Gobierno contara con su presupuesto. La forma en que votamos tiene que ver con diferencias tácticas", explicó un miembro del interbloque.

El PRO, pese al intento de algunos de sus miembros, se abstuvo. Fue un empate entre las posiciones del bloque: algunos querían votar en contra y otros planteaban votar a favor. Se logró un equilibrio. Criticar para la tribuna, abstenerse en general y votar en contra en particular en los artículos más polémicos.

“Esta posición se fundamenta en que si bien el gobierno ha aceptado incorporar algunas cláusulas que hemos solicitado desde Juntos por el Cambio también se ha negado a revisar varios artículos a los que nos opondremos en la votación en particular”, escribieron en un comunicado.

El radicalismo parecía que se partía. Pero al final pudo votar relativamente unido.

Evolución Radical (que responde políticamente a Martín Lousteau) votó a favor en general. Se mostró en contra de algunos artículos. Pero lograron llevar agua para su molino, especialmente para garantizar fondos para las universidades, el gran bastión de este espacio.

El radicalismo “orgánico” (el bloque que preside Mario Negri y que integran los representantes de los gobernadores) tuvo un debate difícil interno. La idea era dar libertad de acción y que cada uno hiciera su juego. Pero al final unificaron posturas y decidieron apoyar en general. Ganó el peso de los diputados que representan a provincias en que el partido tiene responsabilidad del gobierno. Los que son “sin tierra” no dieron quorum y querían abstenerse como el PRO. Alguno se hizo el distraído y no apoyó el consenso mayoritario

La Coalición Cívica de Elisa Carrió, que el año pasado reclamaba “responsabilidad institucional”, esta vez decidió votar en contra. Es una forma de diferenciarse, pero también de explicitar el enfrentamiento con Massa.

Llamó la atención la ausencia de Javier Milei buena parte del debate en particular. Su voto negativo hubiera permitido rechazarle al oficialismo algunos temas polémicos. Su ausencia y la de su diputada Victoria Villaruel resultaron funcionales al Gobierno.

Las diferencias en el oficialismo

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Máximo Kirchner contó que tiene nulo vínculo con el presidente Alberto Fernández. (Foto: Archivo)

Pero el Frente de Todos también tuvo sus problemas, a pesar de contar como un triunfo la media sanción del Presupuesto.

  • Máximo Kirchner no dio quórum. No fue el único. Pero el de mayor peso específico.
  • En el bloque oficialista contaban 4 bajas para el quórum. La oposición contó 8 diputados menos.
  • En los discursos, muchos planteaban que votarían a favor del Presupuesto por motivos políticos, pero que lo hacían críticamente.
  • En el debate por las Ganancias de los jueces, perdieron votos clave de los diputados de extracción sindical.

En un contexto de extrema debilidad, el Gobierno logró aprobar su presupuesto. Massa consiguió lo que no había podido Guzmán.

Es cierto que se le cayeron algunos artículos. Pero en el oficialismo sabían de antemano que se iban a caer. También era una forma de regalarle algo a la oposición.

Perdieron diputados propios en un tema del que habían hecho bandera (el de los jueces y Ganancias). Eso jamás hubiera pasado en el gobierno de Cristina Kirchner. Pero no es el gobierno de ella. Es el de él.

Y en el contexto de crisis total del Frente de Todos, por lo menos es una buena noticia para el Gobierno. Aunque falta la sanción definitiva del Senado, ya pueden respirar aliviados: el año que viene habrá Presupuesto.

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