Así comienza el comunicado firmado por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), el Seminario Rabínico Latinoamericano, la Aciera y el Centro Islámico de la República Argentina (CIRA), entre otras.
"La agenda política debe comenzar por la escucha atenta de la realidad”, sostiene la declaración conjunta y pidieron: “Un resultado electoral es un mensaje profundo que nos convoca a la reflexión y nos compromete con el bien de nuestro pueblo”.
Y agrega: “Como personas religiosas y seguramente a muchas personas no creyentes de buena voluntad, nos preocupa la falta alarmante de diálogo entre las diferentes corrientes políticas y de éstas con la sociedad, como las PASO han puesto de manifiesto. No hay país posible sin diálogo. Tampoco hay diálogo con insultos, gritos y descalificaciones del que piensa distinto”.
El comunicado plantea la necesidad imperiosa de "diálogo para la amistad social que haga del encuentro una cultura”, y convocan “a toda la dirigencia política, independientemente de sus afinidades partidarias, para que asuman la responsabilidad de presentar propuestas concretas y sustantivas abiertas a un debate profundo e inteligente y a una colaboración comprometida para afrontar los desafíos del presente, dejando de lado las estrategias que buscan el conflicto y el enfrentamiento estéril”.
“En un momento en el que las tensiones pueden amenazar nuestra cohesión como sociedad, nos comprometemos a fomentar un diálogo responsable y comprometido, basado en el respeto, la sinceridad y la búsqueda constante de soluciones con la voluntad de escuchar y encontrar puntos de convergencia”, agrega.
Y remarca que “existen principios innegociables que sustentan nuestra sociedad y que no pueden ser soslayados: El cuidado de la vida, la preservación de nuestra casa común y la opción preferencial por los más necesitados y desfavorecidos”.
Además, señala que “queremos pedirle a la política que promueva la libertad en todas sus dimensiones y al mismo tiempo sea una herramienta responsable al servicio de la justicia social”, y suma que “no hay verdadera libertad sin fraternidad. Con este espíritu, reafirmamos nuestro respeto absoluto por la Constitución Nacional como el marco que guía nuestras acciones y decisiones. Fieles a nuestras distintas tradiciones y denominaciones religiosas, queremos ser una patria de hermanos. Es nuestro deber con las generaciones presentes: Construir hoy un futuro basado en valores solidarios y compartidos, en la incansable búsqueda del bien común”, concluye el escrito.
Firman el texto, entre otros, la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, Iglesia Siriana Ortodoxa de Antioquía, Iglesia Apostólica Armenia, la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE), Consejo de Pastores de la Ciudad de Buenos Aires, Instituto de Diálogo interreligioso (IDI), y el Comité interreligioso por la paz, Provincia de Córdoba (Comipaz).