Para los primero están buscando intendentes o dirigentes de alto nivel de representatividad. La idea es que Fernando Gray (de Esteban Echeverría, enfrentado al kirchnerismo) pueda ser candidato por la tercera sección electoral y competir contra Cristina; para la 1° sección buscan que se anime Julio Zamora, intendente de Tigre. Ninguno de los dos tiene reelección en 2027. Florencio Randazzo podría ser candidato en la 4ta.
El factor Córdoba
En todo este esquema hay otro protagonista que trascendental: Juan Schiaretti, exgobernador de Córdoba, que siempre anda con ganas de ser una alternativa. Aunque también parece que nunca es el momento adecuado. Hay sectores del peronismo que buscan su desembarco en Provincia, sea poniendo el cuerpo o poniendo estructura política. Por lo pronto, nadie descarta que sea candidato en Córdoba.
Hace unos días se dio una cumbre, donde participaron muchos de estos sectores. También estuvo el Movimiento de Unidad Popular (MUP), con armado en la provincia de Buenos Aires. A Schiaretti se lo vio en el centro de la foto.
Una semana antes se había dado otro encuentro en Chivilcoy en el que participaron Fernando Gray, Julio Zamora, Juan Zabaleta y Joaquín de La Torre. Los tres primeros son peronistas enfrentados al kirchnerismo (y a Sergio Massa). De la Torre militó la candidatura de Patricia Bullrich y luego fue aliado al Gobierno; incluso su hermano fue secretario de Desarrollo de Milei.
“El problema del kirchnerismo es que sigue defendiendo el modelo que nos hizo perder. No podemos elegir entre un modelo que destruyó la economía para salvar a la gente o este que destruye a la gente para salvar la economía”, dice uno de los armadores de este espacio.
¿Puede ser Kicillof una alternativa? “No, porque el problema no es el envase, sino el contenido. Kicillof solo es cambiar la tapa del disco; ni siquiera la melodía. En economía, educación y seguridad repiten lo mismo que hace 15 años”, dice.
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¿Un candidato radical?
La elección en la Ciudad de Buenos Aires no solo reconfiguró el mapa nacional. También dejó secuelas profundas en el radicalismo, donde se activaron rupturas y armados alternativos que ya piensan en 2025.
La elección porteña también generó movimientos políticos para adelante. El más visible se dio en el radicalismo. Los correligionarios no fueron a la sesión por las jubilaciones. No es momento de enfrentarse al Gobierno.
El espacio del Lousteau -el más crítico internamente- no llegó al 3% en CABA y quedó expuesto en su debilidad. Ni siquiera fueron efectivos al apoyar la boleta de Santoro poniendo a una aliada en segundo lugar (la decana de la Facultad de Medicina, cercana a Yacobitti).
Eso produjo una fractura con Facundo Manes, aliado circunstancial dentro del partido; Su hermano Gastón renunció a la Convención Radical, y juntos se lanzaron a un nuevo espacio político.
En el nuevo espacio que se está empezando a conformar, creen que podría ser un buen candidato para octubre. Es el único que podría tener proyección nacional y que no está contaminado como "casta" o vieja política.
Todo está muy verde. Hay sectores que buscan hacer un armado transversal. Y Manes podría ser la figura nacional que le dé pluralidad al armado. Larreta también aparece en los planes como figura decorativa.
También en provincia aparecen otros actores clave dentro del radicalismo. Uno es liderado por Maxi Abad, que tiene conversaciones con el oficialismo aunque no descarta un acuerdo por esta tercera vía; el otro es el espacio Evolución, referenciado en Martín Lousteau, que tiene como su cabeza a Pablo Domenichini.
Estos últimos rechazan cualquier acuerdo con el Gobierno y creen que es necesario un tercer espacio. Hay un único problema conceptual: en muchos casos, un acuerdo con el peronismo no K los obligaría a aliarse a quienes históricamente combatieron. Por ejemplo, el propio Domenechini compitió contra Fernando Gray en Esteban Echeverría en las últimas elecciones.
¿Una alternativa nacional?
En el peronismo de Córdoba hablan de un armado federal más amplio y de centro, que se arme en base a dispositivos provinciales, pero que eventualmente pueda converger en las elecciones de 2027. Están mirando la experiencia de los movimientos de la región Centro con Maxi Pullaro en Santa Fe y Rogelio Frigerio en Entre Ríos.
Esto permitiría hacer converger a sectores del peronismo no kirchnerista, el radicalismo sin peluca y hasta sectores del PRO. Aunque todos coinciden con que falta demasiado tiempo y que ahora todos esos dirigentes tienen que consolidar sus liderazgos en sus provincias.