Para retomar las clases presenciales, el AMBA debe bajar a zona de “Alto riesgo”, que sería entre 250 y 500 casos acumulados cada 100.000 habitantes.
Si se llega a esa situación, cada jurisdicción podrá establecer las restricciones a la presencialidad que considere necesarias, de acuerdo a lo que determinó el Consejo Federal de Educación:
- Frecuencia de asistencia presencial de toda la población escolar
- Suspensión de toda actividad extracurricular
- Retorno a clases presenciales de grupos priorizados
- Suspensión de asistencia presencial de los grupos restantes
Es en ese marco que entraría el cronograma que está diseñando el ministerio de Educación provincial.
¿Cuándo podría aplicarse realmente? En números gruesos, la idea es que estamos muy lejos de poder alcanzar esa meta. Sin embargo, fuentes del Ministerio de Salud provincial aseguran que el escenario no es tan apocalíptico. Si se toman los últimos 14 días, están en 700 casos cada 100.000; pero si se toma solo la última semana, el conurbano se ubica apenas por encima de los 200, según los datos que manejan.
Un trabajo del contador Martín Barrionuevo muestra que la Provincia está en los últimos 7 días en 350 casos cada 100.000 y la Ciudad de Buenos Aires apenas por encima de los 500. Hay que tener en cuenta dos datos:
- El número de Provincia promedia con el interior de ese distrito, que hoy está en ascenso.
- A la hora de evaluar la zona epidemiológica, el AMBA funciona como un único aglomerado; aunque Ciudad esté por encima de los 500, en promedio va a estar por debajo en el próximo corte si se mantiene la tendencia.
Justamente este punto lo criticó Fernán Quiros, ministro de Salud de Larreta en su última conferencia de prensa. Pide que los parámetros sean por ciudades y no por grandes conglomerados. Aunque en este caso, Ciudad se vería beneficiado por los indicadores.
El otro punto tiene que ver con las camas de terapia intensiva. En el AMBA, según el número que maneja el Ministerio de Salud de la Nación, está en un 77% de ocupación de camas. El problema es que ese número no abarca al sector privado de la Ciudad, cuyas cifras de ocupación de terapia intensiva no son públicas. Este indicador es parte del semáforo que propuso Alberto en el DNU, pero no queda claro cómo se va a monitorear en el caso de la Ciudad.
¿Y los gremios?
Mientras los indicadores hacen su trabajo y Provincia diseña un esquema de vuelta a la presencialidad, los gremios docentes también hacen lo suyo. Esta semana sorprendió Roberto Baradel al avisar que su hija extraña la escuela y que él es un defensor de la presencialidad.
“Siempre sostuvimos que los docentes no pueden ser reemplazados por una computadora”, dicen en el gremio Suteba. “Pero tiene que ser una presencialidad segura. Cuando mejoren los indicadores, nosotros vamos a acompañar”, explican.
Los números van mejorando. Y quizás la vuelta a la presencialidad parcial no sea imposible, por lo menos unos meses.