Y, en esa línea, se preocupó especialmente por "los vendedores ambulantes, los recicladores, los feriantes, los pequeños agricultores, los constructores, los costureros, los que realizan distintas tareas de cuidado".
"Ustedes, trabajadores informales, independientes o de la economía popular, no tienen un salario estable para resistir este momento ... y las cuarentenas se les hacen insoportables", les dijo.
En ese marco, tras elogiar su trabajo, Francisco planteó que "tal vez sea tiempo de pensar en un salario universal que reconozca y dignifique las nobles e insustituibles tareas que realizan; capaz de garantizar y hacer realidad esa consigna tan humana y tan cristiana: ningún trabajador sin derechos".
El Papa aprovechó además la misiva para invitar a los representantes de los movimientos populares a analizar el futuro tras la pandemia ya que "esta tormenta va a terminar y sus graves consecuencias ya se sienten".
"Ustedes no son unos improvisados, tiene la cultura, la metodología pero principalmente la sabiduría que se amasa con la levadura de sentir el dolor del otro como propio", los destacó. "Quiero que pensemos en el proyecto de desarrollo humano integral que anhelamos, centrado en el protagonismo de los pueblos en toda su diversidad y el acceso universal a esas tres T que ustedes defienden: tierra, techo y trabajo", convocó Francisco, que ya instituyó en el Vaticano un grupo dedicado a pensar el día después de la pandemia.
"Ustedes poseen una voz autorizada para testimoniar que esto es posible", los alabó Bergolgio, tras animarlos a construir un "cambio" en la sociedad.
En la carta, Francisco aseguró que espera "que los gobiernos comprendan que los paradigmas tecnocráticos (sean estadocéntricos, sean mercadocéntricos) no son suficientes para abordar esta crisis ni los otros grandes problemas de la humanidad".
Tras conocer el contenido de la carta, Sergio Sánchez, cartonero del Movimiento de Trabajadores Excluidos/UTEP, destacó a Télam que "es muy reconfortante e inspirador saber que el papa Francisco acompaña nuestra lucha diaria en los barrios populares, que apuesta por nuestra organización comunitaria y sentimos su fuerza cada vez que peleamos por nuestros derechos, los de ser reconocidos como trabajadores".
"Siempre deja en claro que nosotros no improvisamos, que somos la solución y no el problema, y que de nosotros depende pasar esta crisis y transformar la realidad de los que menos tienen", agregó Sánchez, quien remarcó que los movimientos comparten "su planteo del salario universal que reconozca y dignifique las tareas que realizamos desde la economía popular".