Para inmovilizar, proceder a la detención o para impedir la fuga de quien manifieste peligro inminente de lesionar a terceras personas o de auto lesionarse.
Cuando deba ejercerse la legítima defensa propia o de terceras personas.
Para impedir la comisión de un delito de acción pública.
La norma también instruye a las autoridades que conducen la Policía Federal, Policía de Seguridad Aeroportuaria, Prefectura Naval y Gendarmería “a que procedan a la inmediata implementación de cursos de capacitación específica para el empleo de armas electrónicas no letales”.
Este tipo de armas genera una descarga que inmoviliza de forma instantánea a quien la recibe ya que provoca múltiples contracciones musculares por segundo. Su alcance puede ser de hasta 8 metros y los especialistas recomiendan evitar disparar a la zona de los ojos para no generar daños físicos.
En tanto, organizaciones de Derechos Humanos de la Argentina cuestionaron siempre su uso al argumentar que las Taser podían ser utilizadas como mecanismo de tortura a raíz de las descargas eléctricas.