Emocionante

El gobierno en su peor momento: sin política afuera ni adentro, Macri empieza a convertirse en el “pato rengo”

Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
El gobierno en su peor momento: sin política afuera ni adentro, Macri empieza a convertirse en el “pato rengo”

Si fuera una final de un torneo de fútbol ida y vuelta, Macri estaría ahora perdiendo 1 a 0 en el partido de vuelta, de local, y tras haber recibido una goleada histórica en la ida contra un rival que parecía fácil: la inflación.

Los cálculos previos indicaban que aunque el resultado anterior había sido malo, en 2019 –y de local- revertiría la historia y se quedaría con el campeonato. Pero a poco de cerrar el primer trimestre, no solo no lo está dando vuelta sino que vuelve a perder: la inflación no cede, el dólar aumenta generando más presión sobre los precios y la situación social cada vez se complica más.  

El daño colateral, es que a medida que avanza el año y los resultados no aparecen, el peso de las órdenes de Macri empieza a desvanecerse. El Presidente empieza a ver licuar su poder a medida que pierde ponderación social y chance de reelegir. Es lo que en la jerga se llama “el pato rengo”.

Algunos ejemplos:

Convocó el gobierno hace pocos días a un encuentro de empresarios con Marcos Peña, Dante Sica y Nicolás Dujovne. La asistencia fue muy baja.

Macri pidió que se unifiquen las elecciones. No hubo suerte. Jujuy tuvo que desdoblar. En teoría, es para poder ofrecerle triunfos a Macri antes de octubre y fue una decisión consensuada. En la práctica, el radicalismo intenta despegarse.

Lo mismo hicieron en Corrientes. No eligen gobernador pero adelantaron al 2 de junio las provinciales y municipales.

La palabra de Macri y Peña empieza a valer cada vez menos. Se cansaron de prometer cosas que luego no se verificaron en la práctica. Es cierto que hasta ahora Peña ganó todas las elecciones en las que trabajó: ese es su gran activo. Pero en ninguna tuvo que competir contra una inflación del 3% mensual, que no ofrece ningún signo de desaceleración.

El presidente del Banco Central, Guido Sandleris, les repite a sus allegados que tarde o temprano la inflación se va a desacelerar, que se necesita tiempo, que por primera vez en la Argentina hay un programa monetario consistente.

E insiste en que los acuerdos de precios no sirven porque en el largo plazo los empresarios terminan acomodando sus márgenes de ganancia. La figura es la de la olla a presión: cada vez que se concertan precios, que se imponen trabas, que se obliga a cuidar precios… a la larga los empresarios terminan aumentando.

El problema es que en política el tiempo vale oro. Es probable que este programa monetario a la larga termine dando los resultados  esperados (costo social al margen…). Lo que no se sabe es si esos resultados llegarán a tiempo para que Macri logre su reelección.

Problemas de vestuario

En medio de esta situación crítica, el PRO cada vez se muestra más cerrado. Frente a sus socios pero también frente a sus propias internas. Como le pasó al kirchnerismo, en momentos de debilidad se vuelven más desconfiados. “Si no fuiste al colegio primario con ellos, te sospechan”, describe un asesor del oficialismo con aceitados vínculos con la oposición.

Aquellos que hacen política territorial, como es el caso del presidente de Diputados, Emilio Monzó, quedan cada vez más lejos de las decisiones políticas. Esto se verá aún más a medida que se acerque el cierre de listas cuando dirigentes que no sean PRO puros queden fuera las candidaturas.

En el PRO defienden esta estrategia: “Al peronismo solo le importa quién mide más. En cambio nosotros evaluamos otras variables como la confianza en el candidato, el riesgo de manchón en la campaña o que represente los valores del macrismo”, explican. Además los potenciales candidatos deben poder tener llegada a los medios nacionales.

Sabiendo de la eterna desconfianza del PRO, y con números que no son prometedores, el radicalismo empezó a jugar al límite. Alfredo Cornejo, presidente del partido, estuvo el viernes con Juan Manuel Urtubey, uno de los candidatos de Alternativa Federal, que sigue recorriendo el país. El salteño es uno de los que potencialmente más se puede beneficiar de la caída de Macri.

 Embed      
Urtubey-Cornejo
Urtubey-Cornejo

Son fotos que empiezan a mostrar la autonomía de dirigentes que hasta ahora no se animaban a mostrar fisuras. Algo similar sucedió en la localidad de 3 de Febrero con el intendente Diego Valenzuela que se fotografió con Urtubey. Todos se arman un plan B.

 Embed      
Urtubey-Valenzuela
Urtubey-Valenzuela

En la UCR el único que anda bien con el PRO es Mario Negri. Fue ungido por Marcos Peña y equipo para ser el candidato a gobernador de Córdoba, en alianza con el PRO y lo que queda del juecismo. Se lo eligió por lealtad y por encuestas: es el dirigente opositor que mejor mide. Pero al no controlar el aparato partidario, difícilmente pueda ganar la interna contra el intendente Ramón Mestre. El PRO siempre se acostumbró a negociar con la vaca atada. Pero en este contexto no logró imponer su voluntad.

Tanto Macri como la marca Cambiemos está muy debilitada en el interior del país. Noreste, noroeste y sur siempre le fueron adversos, pero ahora la caída es profunda. En varios distritos analizan llevar otra sigla para competir en sus elecciones locales: Corrientes, Chaco, Formosa o Tierra del Fuego son algunos ejemplos. El gran desafío es cómo sacar los carteles de Cambiemos sin que se note.

Una estrategia que se empezará a ver, es generar alianzas con partidos chicos para hablar de "frentes que trascienden a Cambiemos".

2019 no empieza como Macri soñaba. El partido de vuelta está 1 a 0 abajo. En la medida que el Gobierno no empiece a acertar con sus recetas, las chances de revertirlo se diluyen. No sólo juega el rival, también juega el tiempo frente a un equipo sin reacción y que ya no le responde monolíticamente a su director técnico.