El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, recobró el control del Parlamento, cinco años después de perderlo, en unas elecciones boicoteadas por casi toda la oposición y marcadas por una alta abstención del 69% y un fuerte rechazo internacional.
La declaración del Grupo de Lima fue suscrita por Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Santa Lucía, países que reconocen al líder opositor parlamentario Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela.
El Grupo llamó a los políticos venezolanos a poner "los intereses de Venezuela por encima y se comprometan de manera urgente a un proceso de transición (...) para encontrar una salida pacífica y constitucional" a través de "elecciones presidenciales y parlamentarias libres, justas y creíbles".
Mientras tanto, Estados Unidos tachó de "farsa" las elecciones y el gobierno británico comunicó que "el Reino Unido no reconocerá la legitimidad de una nueva Asamblea Nacional venezolana basada en unas elecciones profundamente defectuosas el 6 de diciembre".