Ante el aislamiento obligatorio de la población, podrían ser estos "unicornios" una válvula de escape a la crisis en cadena que sufrirán las empresas y comercios de todo el país ante el parate generalizado de la economía por la cuarentena.
Si bien fue declarada por 10 días, hasta el 31 de marzo, el Gobierno admitió que de acuerdo a cómo evolucione la pandemia, la cuarentena podría extenderse hasta bien terminado el invierno, debido a que se trata de una gripe que se expande con el frío.
Las libertades en jaque para preservar la salud, como un bien superior
El avance del coronavirus calificado por Fernández como “un enemigo invisible y silencioso”, amenaza con colapsar la salud pública por la velocidad voraz con que se multiplican los contagios y la cantidad de muertes en el mundo.
En un supuesto paper que trascendió, el gobierno teme que si no logra aplanar la curva de contagios podría llegar a derivar en más de 250 mil contagios en abril y más de 2000 muertes en el país. Justifica la gravedad y dureza de las medidas.
Por eso, desde la Casa Rosada admiten que la pandemia puso en jaque al mismísimo orden político, económico y social, no sólo en la Argentina sino en el mundo entero. La única manera de atacarlo es con el aislamiento, lo que significa la supresión de las libertades individuales de circular por espacios públicos, como lo garantiza la Constitución.
El rol de las FF.AA. y de Seguridad
En ese escenario, Alberto se mostró como el comandante en jefe pero aclaró que se trata de un regreso del accionar interno de las Fuerzas Armadas en un marco estrictamente democrático en unos 14 operativos distribuidos en distintas provincias.
Los operativos militares de asistencia en la emergencia se suman a los controles de las fuerzas de seguridad como policías provinciales, federales y Gendarmería coordinados por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, el ministro del Interior, Eduardo De Pedro (hijo de desaparecidos) y la ministra de Seguridad, Sabina Frederic (ex CELS) que en el primer día detuvieron a cientos de argentinos que violaron la cuarentena (aislamiento en sus casas).
Alberto -sabiendo la resistencia de buena parte de la sociedad y de los organismos de Derechos Humanos-, aclaró que no se trata de un accionar en seguridad interior de los militares, tal como lo prohíbe específicamente la ley de Seguridad Interior de la democracia, después de las trágicas violaciones a los derechos humanos que protagonizaron los militares durante la última dictadura.
Los militares, aclaró este viernes el ministro de Defensa, Agustín Rossi, después de una reunión de Alberto con los tres jefes del Estado Mayor Conjunto, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea en Olivos, solo colaborarán en operativos de asistencia en la emergencia sanitaria aportando hospitales móviles y fabricación de barbijos, como en apoyo aéreo con helicópteros para el control de violaciones a la cuarentena.
Responderán directamente a Fernández como el comandante en jefe político.
Este escenario se produce, paradójicamente, a días de un nuevo aniversario del golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976 que por primera vez desde el regreso de la democracia no se recordará con una movilización a la Plaza de Mayo.
Así, este martes 24 de marzo, feriado por el Día de la Memoria, por pedido expreso del Presidente, no habrá movilizaciones por temor a que las conglomeraciones de gente puedan disparar los contagios del coronavirus.
La globalización en jaque
Estado de Sitio, Toque de Queda, Estado de excepción por catástrofe, todos conceptos que volvieron a ser aplicados por la mayoría de los gobiernos de países que ven multiplicar día a día sus muertos por la pandemia y que no encuentran una salida a la crisis en el corto plazo, más que un cambio espasmódico en el orden y la geopolítica mundial, con el cierre de fronteras.
En ese frente de conflicto, el Gobierno apuesta también al apoyo de las FFAA para repatriar a los argentinos que quedaron varados en el exterior, también producto del toque de queda que aplicaron países como Brasil, Perú, Colombia, entre otros de la región o el mísmísimo Estados Unidos con su capital, Washington, con sus 40 millones de habitantes en cuarentena total.
Lo que muchos se preguntan hoy es si estamos ante una ruptura del hasta ahora vigente orden institucional, social y económico con la pérdida de libertades individuales como única solución a la vista para contener la pandemia.
Los Gobiernos orientados por los consejos de la OMS, ya comienzan a pensar nuevas formas de relacionamiento social y de producción y consumo de bienes y servicios.
Al menos esa es la idea que ronda por la cabeza del Presidente que desde este jueves declaró la guerra al COVID-19 y cambió al menos hasta el 31 de marzo, la forma de vida de todos los argentinos, con la esperanza de evitar un reflejo de la tragedia que arrasa ya en unos 150 países y avanza día a día hacia América del Sur.