En ese sentido, señaló que "no haber podido llegar al desalojo voluntario, pacífico, de todos los que estaban en la toma, es poco atribuible al trabajo que hizo nuestro gobierno. El plazo fue dispuesto por la justicia. La posibilidad de no hacer caso a un desalojo era entrar en desacato", al tiempo que advirtió que hubo sectores con "la intencionalidad era no aceptar nada. Tal vez producir un hecho de violencia".
"Fue un desalojo donde no hubo un solo herido. Yo no acepto que fue una represión", dijo Kicillof y recalcó que "las tomas no son la solución". "Los mismos que pedían sacar a la gente a gas y perdigón el primer día, después hablaban de violento desalojo", ironizó.
En tanto, al referirse al rol de Berni, el gobernador aseguró que "funcionó muy bien" y añadió: "Dicen que fue desproporcionado, porque hubo muchos efectivos, eso fue una forma de evitar la violencia, los enfrentamientos cuerpo a cuerpo".
"Yo di la orden de que no hubiera ningún acto de violencia sobre los que estaban adentro, y así fue. Aun los que tuvieron la intención de generar actos de violencia", dijo Kicillof y concluyó: "Creo que se dio una respuesta inédita, y estoy muy orgulloso de haberlo hecho de esta manera. Cuando se agotaron las instancias de diálogo, cuando ya era claro que no había forma de encontrar esta respuesta, lo que quedaba era ejecutar la orden de la justicia y sin violencia. Eso también se logró".