Un cambio que apunta a liberar espacio y mejorar la visibilidad
La iniciativa prevé reducir hasta un 50% la superficie ocupada por cada obrador, acercando los vallados al borde de excavación y mejorando las condiciones del entorno inmediato. Esta acción permite liberar veredas y calzadas, aumentar la visibilidad en la vía pública y facilitar el desplazamiento de los peatones.
El plan comenzó en el obrador ubicado en Yerbal al 2400, junto a la Plaza General Pueyrredón, en Flores. Allí se retiró parte del cerramiento opaco y se instaló un enrejado que permite ver de un lado a otro de la calle. Según el Gobierno porteño, la intervención mejora la seguridad sin comprometer las condiciones técnicas de la excavación.
Además del obrador en Yerbal al 2400, está previsto actuar sobre otros ocho puntos de la traza ferroviaria: Av. Rivadavia 8600, Cuzco 200, Bacacay 5600 (Estación Villa Luro), Venancio Flores 4000 y 4100 (Estación Floresta), Av. Rivadavia 11600 (Estación Liniers), Yerbal y Condarco, y Terrada 110.
Todos los obradores están actualmente abandonados y serán intervenidos bajo los mismos criterios: reducción del vallado, recuperación del espacio público, limpieza del área y mejora de la visibilidad. El Gobierno busca así responder a un pedido sostenido por parte de la comunidad.
"La prioridad es que los vecinos puedan vivir en un entorno más limpio, seguro y ordenado, aun cuando no se pueda avanzar en la obra principal por tratarse de una responsabilidad nacional", afirmaron fuentes oficiales.
Los antecedentes de una obra paralizada desde 2019
El proyecto de soterramiento del tren Sarmiento fue interrumpido hace más de cinco años y desde entonces los obradores permanecen sin uso. La falta de definiciones sobre el futuro de la obra dejó en suspenso una infraestructura de gran escala en plena zona urbana.
Durante este tiempo, organizaciones barriales y vecinos particulares reclamaron reiteradamente por la limpieza, iluminación y reapertura de los espacios tomados por los obradores. Las intervenciones de la Ciudad intentan dar una solución parcial, sin interferir en competencias federales.
Las autoridades porteñas insisten en que las medidas adoptadas no afectan la estructura ni el potencial de reactivación futura del proyecto ferroviario. "Lo que estamos haciendo es gestionar el impacto urbano de una obra paralizada, sin modificar su condición técnica ni su viabilidad futura", explicaron desde el Ministerio de Espacio Público.
Hasta tanto se defina el destino de la obra nacional, el Gobierno porteño continuará interviniendo sobre estos espacios para mejorar el entorno urbano y responder a los reclamos de los barrios afectados.