Sus declaraciones se dieron en el marco de la audiencia en el Vaticano a una delegación de la Agencia italiana que se ocupa de la Administración Tributaria. Allí, halagó su labor y los revindicó: “Su trabajo parece ser ingrato a los ojos de una sociedad que sitúa la propiedad privada como un absoluto, y no la subordina al estilo de la comunión y el compartir por el bien de todos”.
Según Reuters, el Sumo Pontífice destaco "los impuestos como un signo de legalidad y justicia”. Y destacó que "los fondos que recaudan sirven para financiar el sistema de salud pública. Por ello, les imploró defenderlo, porque no debemos caer en un sistema de salud pública por el que uno paga donde los pobres no tienen derecho a nada”.
También agradeció "la honestidad de muchas personas" que no eluden su deber, y criticó "la plaga de la evasión" impositiva.