Para Fernández De Piccoli, los vouchers son una experiencia que ya fracasó en distintos lugares del mundo debido a que “No han demostrado mejoras en la calidad educativa.
Conversamos permanentemente con dirigentes estudiantiles de Chile, donde se aplica, y admiran nuestro modelo, mientras luchan por erradicar el voucher en su país. Por otra parte, es un sistema que al “subsidiar la demanda”, como dicen quienes lo pregonan, le otorga el poder a los establecimientos educativos a elegir a qué estudiante va a aceptar y a cual no, profundizando la desigualdad”.
Y concluyó: “Los estudiantes comprometidos con la educación como motor de movilidad social ascendente no podemos quedarnos pasivos ante estas amenazas. Estamos decididos a defender el modelo reformista de universidad, tal como lo hemos hecho a lo largo de la historia. La educación pública es un derecho, NO un privilegio ni una mercancía”.