En la última elección había quedado flaco el PRO con apenas 4 municipios y ahora perdió otro territorio más, al irse Valenzuela. De los tres que le quedan -Vicente López, San Miguel y San Isidro- solo la intendenta del primero, Soledad Martínez, responde orgánicamente a Macri y tiene un cargo partidario (es vicepresidenta del PRO).
Ramón Lanús, de San Isidro, responde a Bullrich y podría dejar el PRO en cualquier momento. Jaime Mendez, de San Miguel, responde a Joaquín De La Torre, muy cercano a La Libertad Avanza.
Cómo se perfila el PRO en la Provincia de Buenos Aires
De esta manera el PRO sigue complicándose en la Provincia de Buenos Aires. No solo tiene bajo peso en las encuestas, sino que además empieza a perder peso territorial; tiene pocas herramientas para negociar con LLA de cara a las próximas elecciones.
El PRO enfrenta un problema estructural: si va solo podría quedar atrapado en el “limbo” de los partidos que intentan ubicarse en el medio de la grieta Milei-Kirchnerismo. En la historia reciente, las experiencias de estas fuerzas suelen ser poco exitosas, ya que terminan perdiendo espacio frente a los polos más definidos.
En este caso, Milei por un lado y Unión por la Patria por el otro podrían dejar al PRO relegado, especialmente si continúa perdiendo referentes territoriales clave. Una historia similiar vivieron Francisco De Narvárez, Sergio Massa, Florencio Randazzo, entre otros que intentaron explorar una tercera vía.
Para Milei y La Libertad Avanza, estos movimientos representan un doble triunfo: no solo suma aliados para fortalecer su armado territorial, sino que además debilita a un rival directo con el que compite por el mismo electorado.
Los tiempos se precipitan. Y aunque falta mucho para las elecciones, el mapa político de la Argentina ya se está empezando a redibujar ahora mismo. Aunque obviamente, para que ese mapa termine de concretarse el Gobierno tiene que mostrar resultados económicos. Para eso, habrá que esperar a que pase el invierno.