- Haber hablado de blindaje y recordar su paso por la gestión de De la Rúa.
- Haber dicho que una de sus primeras medidas iba a ser poner una cámara para filmar las bóvedas y reservas del Banco Central (todos saben que no hay reservas físicas ahí)
- Plantear la campaña de “todo o nada” diciendo que hay que defender “el cambio” en las calles en su primer spot.
Uno de los cerebros de la campaña de Larreta critica esa estrategia. “Nuestros focus group dicen que la gente quiere que la gobierne un dirigente capacitado, preparado, con equipos y con paz y templanza. No quiere violencia. Si los estudios dijeran otra cosa, Horacio lo estaría haciendo. Si quisiera un payaso, él estaría pintado de payaso”, asegura. En el equipo del jefe de Gobierno confían a ciegas en su estrategia.
En los últimos días Larreta viene sumando voluntades a su candidatura: primero Rodrigo De Loredo, de Córdoba; después Facundo Manes; Luego María Eugenia Vidal y para esta semana prepararon algunos apoyos extra: el sábado fue el turno de Juan Pablo Poletti, candidato a intendente de Santa Fe que jugó en la interna provincial con Carolina Losada; Luego vendrá el gobernador electo de Chubut, Ignacio Torres; aunque cerca de este dicen que van a hacer un guiño para cada lado. "Va a ser una señal clara", dicen en el larretismo.
Jaime Durán Barba -histórico estratega del PRO que hoy asesora desde lejos a Larreta- suele desalentar esta idea de mostrar sumatorias de sellos o dirigentes. Dice que la gente detesta a los políticos tradicionales y que se corre espantada cuando ve que se amontonan.
“En este caso es distinto porque lo que nosotros estamos mostrando es que hay equipo”, responden cerca de Larreta. Y dicen que sus focus groups muestran que la gente ve a Patricia Bullrich como un “llanero solitario”; alguien con empuje y garra pero que se la ve sola y sin equipo.
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¿Por qué es clave esta interna de Juntos por el Cambio?
Primero, porque Juntos por el Cambio como espacio político aparece como favorito en la gran mayoría de las encuestas si se suman sus dos candidatos. Eso los pone a tiro de ganar la elección si es que logran retener los votos de ambos.
Pero además, cuando se conozca el ganador de esa interna, se van a ordenar las estrategias del resto de los espacios::
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Si gana Bullrich, ¿Los votantes de Larreta la van a apoyar a ella o a Massa? Además, si ella gana la interna, crecen las chances del oficialismo en un balotaje y se derrumban las de Milei.
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Si gana Larreta, ¿Los de Bullrich lo van a votar a él o a Milei? Para Milei es la única estrategia posible para llegar a presidente. Por eso en estos días se tira con todo contra Bullrich. Necesita que Larreta gane la interna y tratar de forzar un balotaje contra Massa para juntar en su contra a todos los votantes opositores. A su vez, para Massa podría ser bueno un balotaje contra el libertario.
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¿Qué van a hacer los votantes de Milei una vez que se conozca el candidato de Juntos por el Cambio? ¿Puede haber una alternativa de voto útil? ¿O pueden terminar votando en blanco?
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En cualquiera de los dos que gane la interna de JxC, ¿Va a haber unidad después de las PASO? ¿Quién va a ser el garante de esa unidad?
- ¿El peronismo tiene chances de recuperar terreno si mejora un poco la economía?
Esta variable -la interna de JxC- ordena todo lo demás. Y después de las PASO empieza otro partido.
Según una encuesta de la Universidad de San Andrés, solo el 47% de la gente dice que va a mantener su voto de las PASO a las generales. Hay un 53% que con distintas intensidades está dispuesta a revisar su postura.
¿Qué pasa con las encuestas?
Cerca de Bullrich insisten que todas las encuestas los dan arriba a ellos y que no hay nada en el escenario que pueda cambiar esa tendencia.
Cerca de Larreta dicen que hay una mayoría silenciosa que ni siquiera contesta las encuestas. De hecho, ellos abandonaron todos los sondeos que se hacen de manera remota (teléfonos fijos, celulares u online).
Hace un tiempo hicieron una prueba para contrastar los tres métodos en un tema específico de la ciudad y hubo una diferencia de 20 puntos entre el presencial, el telefónico y el online. Desde ese momento, decidieron no trabajar más con encuestas que no se hagan de manera presencial. Dicen que es la que mejor capta el votante apolítico.
En cambio, los más radicalizados tienen más tendencia a contestar en estos sondeos virtuales. Creen que es lo que está pasando con Patricia Bullrich.
Un reciente sondeo de la consultora Opinaia publicado por A24.com ratifica la idea de que el votante de Larreta es menos apasionado. El principal motivo por el que lo eligen es “descarte”.
La estrategia de Larreta tiene un riesgo. ¿Qué pasa si estos votantes moderados y desencantados de la política no van a votar el día de las PASO?
¿Van a ir a votar o no?
Es otra de las dudas de la elección. En algunas provincias, la baja participación fue récord.
Según aquella encuesta de San Andres, el 27% de la gente decide su voto en la última semana. De estos, el 13% lo hace en las últimas 48 horas y el 8,8% en el cuarto oscuro. ¿Qué pasa si esta masa de gente al final decide no ir?
Es una duda que inquieta al larretismo que sabe que tiene los votantes más “débiles”. Pero también preocupa al equipo de campaña de Milei. Parte de sus votantes antisistema podría olvidarse de ir a último momento, como le pasó a Bart Simpson en la elección del centro de estudiantes.
Milei, ¿se desinfla?
En las últimas semanas viene teniendo una caída en las encuestas. Algunos sondeos que lo tuvieron por encima del 20%, ahora lo ven más cerca del 15%. Lo mismo miden en los comandos de campaña de Larreta y de Unión por la Patria.
Parecería ser que la opinión pública, más cerca de la elección se inclina por opciones más moderadas. O incluso radicalizadas pero con más estructura.
La idea del triple empate parece estar extinguiéndose. Aunque todo va a depender de qué espacio sea más capaz de fidelizar a sus potenciales votantes y convencerlos de que vayan a votar a una elección que “no se define nada”.
¿La interna Massa -Grabois y el peronismo no alineado?
El oficialismo está preocupado también porque su gente vaya a votar. Dicen que en las PASO 2021 perdieron por la abstención y no quieren repetir el error.
Este fin de semana lanzan una campaña para pedir a sus votantes que vayan. La principal preocupación es como optimizar los números en la provincia de Buenos Aires, particularmente en el conurbano. Saben que ahí está la clave del éxito.
Por eso, hace unos días Cristina recibió a Fernando Espinoza, intendente de La Matanza, que tiene una dura interna contra el Movimiento Evita. Por ese enfrentamiento se suspendió la semana pasada una caravana que se iba a hacer en González Catán. Cristina cerró el debate interno cuando se grabó en un video diciendo “muy bueno” a todos los planes que le exhibía Espinoza.
Lo que preocupa en Juntos por el Cambio es el día después
Hacia el fin de semana se negociaba una última foto de unidad. La idea era poder mostrar a Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, en el cierre de campaña de Jorge Macri el precandidato a Jefe de Gobierno unificado del PRO. A ese evento -una caminata por la Ciudad- se iba a sumar Mauricio Macri.
Pero todo se pudrió cuando Macri dijo que Vidal se había “desdibujado” por apoyar a Larreta. El lunes va a ir a una entrevista en televisión y desde ahí puede anunciar su apoyo a Patricia. O volver a declararse prescindente.
Cuando Larreta logra que Vidal se expida a favor suyo, termina dejando a Macri en la posición de ser el garante en última instancia de la unidad… Y lo termina dejando a él en una posición incómoda porque es más que evidente que sus preferencias están en Bullrich. No le queda bien el rol de mediador.
Probablemente la foto conjunta se haga. También cerraron un acuerdo para hacer un bunker conjunto el día de las PASO. Bullrich no quería ir de visitante a Costa Salguero, histórica sede de los bunkers PRO: lo veía demasiado asociado a Larreta y no quería que se aguara su festejo.
¿Qué pasa con la economía el día después de las PASO?
Es la última incógnita. El resultado de la última PASO 2019 terminó de dinamitar la economía. Había que aguanta dos meses hasta la elección general con un presidente que ya no tenía reelección posible (Macri que había perdido por 15 puntos) y un presidente casi-electo (Alberto) que no tenía ningún resorte del poder hasta al menos ganar la elección real de octubre. Y luego dos meses más de transición. El dólar empezó a subir y la economía terminó de desbarrancarse. ¿Ese escenario se puede repetir?
En el peronismo aseguran que no y que Massa esta vez tiene todo bajo control. ¿Pero que pasa si en las PASO gana alguna de las opciones que propone una devaluación brutal? ¿O le serviría una derrota al oficialismo para forzar una devaluación inevitable y poder echarle la culpa a otro? Incógnitas que se empiezan a resolver en apenas 8 días.
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