Buscó ubicarse, de esta manera, del centro a la izquierda, mirando el mapa completo del país. Hasta se reprochó haber ido a La Quiaca, por primera vez como presidente, para despedir a Evo Morales y no por la ciudad en sí misma. ¿Podría ser este discurso un adelanto de la campaña del año que viene? Todavía está por verse.
Arraigo nació como una idea de Francisco 'Paco' Durañona, ex intendente de San Antonio de Areco y actual senador bonaerense. El Gobierno aprovechó la oportunidad para diferenciarse del Proyecto Artigas que conduce Juan Grabois y que generó no pocos dolores de cabeza en las últimas semanas, sobre todo después de la aventura en el campo entrerriano de los Etchevehere.
El PJ le dio a Durañona una comisión desde la cual el ex intendente reclutó a dirigentes de todo el país para sumar a la causa federal y empujar desde el barro del territorio hacia el asfalto de la metrópolis. Durañona siempre llamó a "desconurbanizar" la política. La videoconferencia de este martes fue el corolario de ese trabajo.
Lo escucharon atentamente a Alberto el ministro de Salud, Ginés González García -uno de los articuladores de los equipos técnicos del PJ-, y el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil. También se sumaron al Zoom Mariano Pinedo, hermano del macrista Federico y allegado a Durañona, y el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi.
En la espera por el discurso de Alberto, tanto Gioja como Durañona se vieron obligados a estirar sus discursos para hacer tiempo. Y hubo lugar incluso para un aviso. “Guarda que estamos transmitiendo en vivo”, recordó uno de los organizadores para percatar al resto de que la videoconferencia salía por YouTube. “No hay ninguna mala palabra, compañero”, respondió Gioja por todos.
Antes del cierre de Alberto, Durañona le dio la palabra a Florencia Teran, una abogada tucumana y militante del PJ que en su exposición llamó a repensar las políticas públicas desde el territorio. “Tiembla Manzur”, devolvió el ex intendente de Areco, al término de ese mensaje, en señal de respaldo.
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Durañona, ideólogo del Movimiento Arraigo.
Durañona, ideólogo del Movimiento Arraigo.
La otra señal del PJ para allanar el camino de Alberto fue posponer, una vez más, el calendario para la renovación de la cúpula partidaria, tal como había adelantado este portal en exclusiva el lunes pasado.El cronograma interno fijaba el 16 de este mes para el cierre de listas y el 20 de diciembre para las elecciones, una jornada en la que los peronistas esperaban consagrar a Fernández como presidente partidario a través de una lista única.
Pero ante las indefiniciones del Presidente, que viene jugando al suspenso desde el acto en la CGT por el 17 de Octubre, la cúpula partidaria resolvió pasar la fecha de internas para el 21 de marzo del año próximo, cuando suponen que el panorama estará más claro (y la campaña electoral quede a la vuelta de la esquina).
"Es imprescindible que Alberto se ponga al frente del PJ, y su participación en las actividades del partido se inscriben en este objetivo”, advirtió Durañona, atento a las necesidades de la hora. Cercano a Cristina Kirchner, el ex intendente planteó también -en declaraciones a FM La Patriada- que al Gobierno “le está faltando un poco de épica que oriente al frente” y que hay que “redistribuir el poder” a las comunidades locales.
El año que viene
Para marzo de 2021, esta vez sí, los pejotistas esperan que Alberto acepte ser el jefe partidario (como manda una tradición entre los presidentes peronistas que sólo rompió Cristina), a la cabeza de una lista que congregue a todas las expresiones. La única amenaza sería que esa unidad partidaria se quebrara al momento del cierre de las listas electorales, la batalla feroz que se libra en el peronismo todos los años impares. Por ahora es sólo una hipótesis.
Por otro carriles, y como las bases son siempre difíciles de manejar, el Frente Sindical (un aglomerado moyanista opositor a la CGT) convocó a una caravana al Obelisco el próximo 17 de noviembre para celebrar un nuevo aniversario del regreso de Perón al país en 1972. Así, mientras la CGT reclama por el IFE y el sostenimiento de las obras sociales sindicales para la pospandemia, los camioneros vuelven a la calle.