En la carta Macri pide a la gente que piensa distinto no discutir ni intentar razonar con los que arman estos discursos de odio sino: "alejarnos de los peligros de esos discursos es entenderlos como una enfermedad social y aislarlos hasta que el combustible de su furia se agote".
"Por eso, no soplemos el fuego de los discursos de odio con argumentaciones y mucho menos con ira. Pero tampoco les tengamos miedo. Porque aunque los voceros del odio son ruidosos y amenazadores, son escasos. Son muchísimos más los argentinos que quieren vivir en paz, muchos más los tolerantes, los respetuosos, los comprensivos". "Por eso, no soplemos el fuego de los discursos de odio con argumentaciones y mucho menos con ira. Pero tampoco les tengamos miedo. Porque aunque los voceros del odio son ruidosos y amenazadores, son escasos. Son muchísimos más los argentinos que quieren vivir en paz, muchos más los tolerantes, los respetuosos, los comprensivos".
El presidente termina el escrito pidiendo que se confié en "el silencio" de mayoría de argentinos pacíficos. "Sin decir ni una sola palabra ellos tienen el poder de dejar atrás para siempre a los voceros del odio".