En cambio, Alberto está confiado en que ganará con comodidad con el peso del aparato estatal y de la tradición histórica de la provincia.
El motivo de la pelea fraternal no es del todo claro pero pueden advertirse algunas razones: primero que no se definió la alternancia. Adolfo tuvo cinco períodos y Alberto tres. El senador quería despedirse de la política con un último gobierno pero Alberto quería continuar en el poder.
En segundo lugar, la relación de ambos con el Ejecutivo nacional es distinta. Mientras que Alberto construyó un perfil beligerante y fuertemente kirchnerista, Adolfo apostaba a un vínculo más colaborativo.
Lo cierto es que, si la ruptura es definitiva, este podría ser la última reelección para Alberto y, si Poggi queda bien posicionado, una oportunidad para dar el batacazo en 2023.